Ciencia vs. Pseudociencias (Parte 1): La Paradoja Actual
Por Javier Armentia, Director del Planetario de Pamplona, España.
Parte 1: Introducción – La Paradoja Actual
Comenta Ignacio Ramonet en su libro Un mundo sin rumbo: crisis de fin de siglo [1]:
En sociedades presididas en principio por la racionalidad, cuando ésta se diluye o se disloca, los ciudadanos se ven tentados a recurrir a formas de pensamiento prerracionalistas. Se vuelven hacia la superstición, lo esotérico, lo ilógico, y están dispuestos a creer en varitas mágicas capaces de transformar el plomo en oro y los sapos en prÃncipes. Cada vez son más los ciudadanos que se sienten amenazados por una modernidad tecnológica brutal y se ven impelidos a adoptar posturas recelosas antimodernistas.
Es cierto que nos enfrentamos a una situación paradójica: por un lado podemos recoger numerosos indicadores de la creciente importancia (y necesidad) de la ciencia y sus tecnologÃas en la sociedad actual, de la cada vez mayor relevancia de la llamada comunicación social de la ciencia (periodismo, divulgación, museos o centros de ciencia, mundo educativo…. que constituyen los enlaces actuales entre la investigación cientÃfica y los ciudadanos); por otro, la valoración o apreciación social de esta misma ciencia no se ajusta con el papel que tiene en la sociedad. Pero además, podemos percibir un creciente irracionalismo, asociado normalmente con lo que en este trabajo denominaremos globalmente pseudociencias (que definiremos por extensión y por exclusión en el apartado siguiente).
La paradoja estriba en que si ahora mismo se obviaran los productos de la tecnociencia la civilización humana colapsarÃa. A pesar de que se desconozca o se minusvalore, la ciencia -¡atención! también culpable de complicidad con los sistemas económicos y de poder, no se crea en una especie de torre de marfil por encima del bien y del mal-, la ciencia, decÃamos, es el sustrato base de nuestro presente y la única vÃa factible de futuro. El problema deriva en una percepción de la ciencia como una especie de iglesia con sus rituales y sus oficiantes: los ciudadanos llegamos, por lo general, a disfrutar de los dones de la ciencia pero sin llegar a comprenderlos ni a analizarlos. El que esto sea erróneo y equÃvoco no quita para que algo asà suceda. Cuando por una razón u otra se hurta o evita el debate, la libre crÃtica que está en el fondo del método cientÃfico, queda la liturgia. Y las pseudociencias aprovechan este abismo entre ciencia y sociedad para aparecer como ciencias cuando realmente no lo son.
Referencias
[1] Ramonet, Ignacio. “Un mundo sin rumbo: crisis de fin de siglo”. En concreto el capÃtulo titulado “Ascenso de lo irracional”, reproducido en la revista El Escéptico, nº2 Otoño 1998, pp 43-50
Otras partes de este artÃculo:
- Ciencia vs. Pseudociencias (Parte 2): Hacia Una Definición
- Ciencia vs. Pseudociencias (Parte 3): El Mercado De Lo Paranormal
- Ciencia vs. Pseudociencias (Parte 4): El Escepticismo CientÃfico

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