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El Apéndice: Redescubierto

El apéndice que por largo tiempo ha sido considerado como un artefacto inútil, volvió a ganar respeto hace dos años cuando investigadores en la Duke University Medical Center propusieron que en realidad tiene una función crítica. El apéndice, dijeron, es un refugio en donde bacterias ‘buenas’ pueden habitar hasta que se les necesite para repoblar el intestino después de un mal caso de diarrea, por ejemplo.

Intestino Ciego

Ahora, algunos de esos investigadores han vuelto, para decirnos sobre el primero estudio jamás del apéndice atraves de los años. Los científicos de Duke y colaboradores de la Universidad de Arizona y la Arizona State University, concluyeron que Charles Darwin estaba equivocado: El apéndice es mucho más que un vestigio de la evolución. Aparece en la naturaleza mucho más de lo reconocido anteriormente, además de que ha existido por mucho más tiempo de lo que se había sospechado.

“Tal vez sea tiempo de corregir los libros,” dice William Parker, profesor asistente de ciencias quirúrgicas en Duke y el autor superior del estudio. “Muchos libros de biología hoy en día aún hacen referencia al apéndice como un ‘órgano vestigial.’”

Parker y sus colegas encontraron que el apéndice ha evolucionado al menos dos veces, una vez entre los marsupiales de Australia y otra vez entre ratas y otros roedores, algunos primates y humanos. “También calculamos que el apéndice ha existido por al menos 80 millones de años, mucho más tiempo de lo que estimaríamos si las ideas de Darwin fueran correctas.”

Darwin tenía la teoría de que el apéndice en los humanos y otros primates era los restos de una estructura más grande, llamada ‘intestino ciego’, que era usado por ahora extintos ancestros para digerir alimento. El estudio más reciente muestra dos problemas importantes con esa idea. Primero, varias especies vivientes, incluyendo algunos lemur, varios roedores y un tipo de ardilla voladora, aún tienen un apéndice pegado a un grande intestino ciego que es usado en la digestión. El segundo problema es, Parker dice que el apéndice es bastante visto en la naturaleza. “Por ejemplo, cuando las especies se dividen en grupos llamados ‘familias’, encontramos que más del 70 porciento de todos los grupos de primates y roedores tienen especies con apéndice.” Darwin pensaba que el apéndice solo aparecía en unos pocos animales.

“Darwin simplemente no tenía acceso a esta información,” explica Parker. “Si Darwin hubiera estado consciente de todas las especies que tienen un apéndice junto con un intestino ciego, y si hubiera sabido de lo común que es el apéndice en la naturaleza, probablemente no hubiera pensado que el apéndice era un vestigio de la evolución.”

Darwin tampoco sabía que la apendicitis, o la inflamación del apéndice, no se debe a un apéndice defectuoso, sino a cambios culturales asociados con la sociedad industrializada y salubridad mejorada. “Esos cambios dejaron a nuestros sistemas inmunes con muy poco trabajo y mucho tiempo en sus manos – una combinación peligrosa,” dice Parker.

Parker dice, ahora que entendemos la función del apéndice, una pregunta crítica que debemos preguntar es si podemos hacer algo para prevenir la apendicitis. Él cree que la respuesta está en encontrar maneras de mantener nuestro sistema inmunológico ocupado, de la manera que estaba ocupado en la Edad de Piedra. “Si la medicina moderna encuentra una manera de hacer eso, veríamos muchos menos casos de alergias, enfermedades auto-inmunológicas, y apendicitis.”

Original:  Evolution of the appendix: A biological ‘remnant’ no more – Physorg.com
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