El Argumento De La Experiencia Personal

Por Richard Dawkins en “El Espejismo de Dios”
Uno de los más inteligentes y más maduros de mis contemporáneos estudiantes de pregrado, que era profundamente religioso, se fue a acampar las islas escocesas. A mitad de la noche; él y su novia fueron despertados en su tienda por la voz del diablo-el mismÃsimo Satán; no podÃa haber ninguna duda posible: la voz era en todo sentido, diabólica. Mi amigo nunca olvidarÃa esta horripilante experiencia, y fue uno de los factores que más tarde lo llevaron a él a ser ordenado como sacerdote. Mi ser juvenil fue impresionado por esta historia, y yo la relaté en una reunión de zoólogos que descansaban en el hotel Rose and Crown Inn, de Oxford. SucedÃa que dos de ellos eran experimentados ornitólogos; y ellos estallaron de la risa. “¡Manx shearwater!” gritaron ellos a coro en deleite. Uno de ellos añadió que los chirridos y graznidos de esta especie [de gaviota] le han ganado; en varias partes del mundo, y en varios idiomas, el apodo local de “Pájaro del Diablo”.
Muchas personas creen en Dios porque ellos creen que han visto una visión de él-o de un ángel; o de una virgen en azul-con sus propios ojos. O él le habla a ellos en el interior de sus cabezas. Este argumento basado en la experiencia personal es el más convincente para aquellos que afirman haberla tenido. Pero es el menos convincente para todos los demás; y para cualquiera que sea conocedor sobre sicologÃa.
¿Usted dice que ha experimentado a Dios directamente? Bien, algunas personas han experimentado a un elefante rosado; pero eso probablemente no lo impresiona a usted.
Peter Sutcliffe, el destripador de Yorkshire, claramente escuchaba la voz de Jesús diciéndole a él que asesinara mujeres; y fue encerrado de por vida. George W. Bush dice que Dios le dijo a él que invadiese a Irak (es una lástima que Dios no le concediese a él una revelación de que no existÃan armas de destrucción masiva). Individuos en asilos piensan que son Napoleón o Charlie Chaplin; o que todo el mundo está conspirando en su contra; o que ellos pueden transmitir sus pensamientos hasta el interior de las cabezas de otra gente. Nosotros hacemos chistes sobre ellos, pero no tomamos en serio sus verdades internamente reveladas, mayormente porque no mucha gente las comparte. Las experiencias religiosas son diferentes sólo en que las personas que afirman haberlas tenido, son numerosas. Sam Harris no estaba siendo totalmente cÃnico cuando escribió en The End of Faith (El Fin de la Fe), lo siguiente:
Nosotros tenemos nombres para las personas que tienen muchas creencias para las cuales no existe justificación racional. Cuándo sus creencias son extremadamente comunes, las llamamos “religiosas”; de otra manera, probablemente se las llame a ellas: “loco”, “sicótico” o “delusional”…Claramente, existe la sanidad mental en cantidades. Pero aún asÃ, es meramente un accidente de la historia que es considerado normal en nuestra sociedad, creer que el Creador del universo puede escuchar nuestros pensamientos; mientras que es demostrativo de enfermedad mental creer que él se está comunicando con usted haciendo que la lluvia golpee la ventana de su cuarto, usando la Clave Morse. Y asÃ, mientras las personas religiosas no están generalmente locas, sus principales creencias absolutamente lo son.
Regresaré al asunto de las alucinaciones en el capÃtulo diez.
El cerebro humano opera un software para simulaciones, de primera clase. Nuestros ojos no le transmiten a nuestro cerebro una fotografÃa fiel de lo que está allá afuera; ni una pelÃcula exacta de lo que está ocurriendo a través del tiempo. Nuestros cerebros construyen un modelo que es actualizado continuamente: actualizado mediante pulsos codificados que repican rápidamente a lo largo del nervio óptico; pero de todas formas, construidos. Las ilusiones ópticas son un vÃvido recordatorio de esto. Una clase mayor de ilusiones; de las cuales el Cubo de Necker es un ejemplo, surgen porque los datos sensoriales que recibe el cerebro son compatibles con dos modelos alternativos de la realidad. Al no tener el cerebro ninguna base para escoger entre ellos, alterna, y nosotros experimentamos una serie de cambios de un modelo interno al otro.
La fotografÃa que estamos viendo; parece, casi literalmente, voltearse para convertirse en otra. Fije su vista en el centro de este Cubo de Necker para que lo compruebe.

El software para simulaciones del cerebro es especialmente adepto a construir rostros y voces. Yo tengo al pie de mi ventana una máscara plástica de Einstein. Para no sorpresa, parece un rostro sólido. Lo que es sorprendente es que; cuando es vista desde atrás-hacia el interior hueco-también luce como un rostro sólido, y nuestra percepción de ella es de hecho, bien extraña. A medida que el observador se mueve alrededor, el rostro parece seguirlo-y no en el sentido débil y nada convincente en el que se dice que los ojos de la Mona Lisa lo siguen a uno. La máscara hueca: realmente, realmente, luce como si se estuviera moviendo. Las personas que no han visto la ilusión previamente; se asombran. Aún más extraño es; que si la máscara es montada en un soporte que gire lentamente, parece como si girara en la dirección correcta cuando se observa a su lado sólido, pero en la dirección opuesta cuando se observa a su lado hueco. El resultado es que, cuando uno observa la transición de un lado al otro, el lado que viene parece “comerse” al lado que se va. Es una sorprendente ilusión, que vale la pena observar. Algunas veces uno puede llegar sorprendentemente cerca al rostro hueco y todavÃa no ver que es realmente hueco. Cuando uno llega por fin a notarlo, hay un cambio repentino, que puede revertirse.
¿Porqué ocurre eso? No hay truco en la fabricación de la máscara. Cualquier máscara hueca, hará lo mismo. Toda la truculencia está en el cerebro. El software interno para simulación recibe datos que indican la presencia de un rostro; quizás nada más que un par de ojos, una nariz y una boca, en aproximadamente los lugares correctos. Al haber recibido estas pocas claves, el cerebro hace el resto. Arranca el software de simulación de rostros y construye un modelo sólido completo de una cara; aunque la realidad presentada a los ojos, sea una máscara hueca. La ilusión de rotación en la dirección equivocada resulta de (es bastante difÃcil, pero usted lo puede pensar profundamente y confirmarlo), que una rotación en reversa es la única forma de que los datos ópticos tengan sentido-cuando una máscara hueca está siendo percibida como una máscara sólida. Es como la ilusión de un disco de radar en rotación que algunas veces uno ve en los aeropuertos. Hasta que el cerebro cambia hasta el modelo correcto del disco de radar, vemos rotando un modelo incorrecto en la dirección equivocada en una extraña y absurda forma.
Digo todo esto sólo para demostrar el formidable poder del software para simulación del cerebro. Éste es completamente capaz de construir “visiones” del poder más “verÃdico”. Simular a un fantasma o a un ángel, o a una Virgen MarÃa, serÃa un juego de niños para un software de este nivel de sofisticación. Y lo mismo puede decirse del sentido del oÃdo. Cuando oÃmos un sonido, éste no es fielmente transportado hasta el nervio auditivo y transmitido al cerebro, como si fuese un Bang and Olufsen [marca comercial] de alta fidelidad. Y al igual que con la visión, el cerebro construye un sonido modelo, basado en datos del nervio auditivo, actualizados continuamente.
Esa es la razón por la cual nosotros oÃmos un soplido de trompeta como una sola nota, en vez de una composición de sonidos armónicos de tonos puros que son producidos por su ronquido de bronce. Un clarinete tocando la misma nota, suena “maderoso”, un oboe suena “cañoso”, debido a los diferentes balances de los armónicos.
Si usted manipula cuidadosamente un sintetizador de sonidos, para que produzca los armónicos uno por uno, el cerebro los escucha como una combinación de tonos puros durante un corto perÃodo de tiempo; hasta que su software para simulaciones “lo capta”, y de allà en adelante experimentamos sólo una sola nota pura de trompeta, oboe, o cualquier otro instrumento que sea. Las vocales y las consonantes del habla son construidas en el cerebro del mismo modo; y asÃ, a otro nivel de fonemas y palabras de alto orden.
Una vez; cuando niño, escuché a un fantasma: una voz masculina que murmuraba, como si estuviese recitando una plegaria; pero no pronunciaba las palabras exactamente. ParecÃa tener un timbre de voz serio y solemne. A mà me habÃan contado historias sobre agujeros de sacerdote en casas antiguas, y estaba un poco asustado. Pero me levanté de la cama y me arrastré hasta la fuente del sonido. A medida que me acercaba más y más, el sonido se hacÃa más alto; y repentinamente, “cambió” dentro de mi cabeza. Yo estaba ahora lo suficientemente cerca para discernir lo que era realmente. El viento, entrando en ráfagas a través del ojo de la cerradura, estaba creando sonidos que el software para simulación de mi cerebro, estaba usando para construir un modelo del habla masculina; solemnemente entonado. Si hubiese sido un niño más impresionable, es posible que hubiese “oÃdo” no sólo un discurso ininteligible, sino palabras en particular y hasta oraciones. Y si hubiese sido ambos; impresionable y criado religiosamente, puedo imaginarme cuáles palabras hubiese hablado el viento.
En otra ocasión; cuando era cerca de la misma edad, vi una cara redonda gigante mirando con una malevolencia indescriptible; afuera, a través de una ventana de una casa ordinaria en una aldea a la orilla del mar. Temblando, me acerqué hasta que estaba lo suficientemente cerca para ver lo que era realmente: simplemente un vago patrón parecido a un rostro creado por la caÃda al azar de los pliegues de una cortina. El rostro en sà mismo; y su malvado aspecto, habÃan sido totalmente construidos en mi temeroso cerebro de niño.
El 11 de septiembre de 2001, personas piadosas pensaron que vieron un rostro de Satanás en el humo que ascendÃa de las Torres Gemelas: una superstición apoyada por una fotografÃa que fue publicada en la internet y ampliamente distribuida.
Construir modelos es algo en lo cual el cerebro humano es muy bueno. Cuando estamos dormidos, es llamado, sueño; cuando estamos despiertos lo llamamos imaginación o; cuando es excepcionalmente vÃvido, alucinación. Como demostrará el capÃtulo diez, los niños que tienen “amigos imaginarios” algunas veces los ven claramente; exactamente como si fuesen reales. Si somos impresionables, no reconocemos a la alucinación o sueño lúcido por lo que es, y afirmamos haber visto u oÃdo a un fantasma; o a un ángel; o Dios; o-especialmente si sucede que somos jóvenes, hembras y católicos-a la Virgen MarÃa. Tales visiones y manifestaciones, ciertamente no son buenas bases para creer que los fantasmas, ángeles, dioses, o vÃrgenes, realmente están allÃ.
Visiones en masa, como el reporte de que setenta mil peregrinos de Fátima; en Portugal, vieron en 1917, al sol “desprenderse del cielo y estrellarse sobre una multitud”, son más difÃciles de descartar. No es fácil explicar como setenta mil personas pudiesen haber compartido la misma alucinación. Pero es aún más difÃcil aceptar que eso realmente ocurrió, sin que el resto del mundo-fuera de Fátima-no lo viese también; y no sólo también verlo, sino sentirlo como la catastrófica destrucción del sistema solar, incluyendo fuerzas de aceleración suficientes para succionar a todas las personas hacia el espacio. Irresistiblemente, viene a la mente, la prueba precisa para los milagros de David Hume: “Ningún testimonio es suficiente para establecer un milagro; a menos que, el testimonio sea de tal naturaleza, que su falsedad serÃa más milagrosa que el hecho que trata de establecer”.
Puede parecer improbable que setenta mil personas puedan ser simultáneamente delusionadas; o que simultáneamente se uniesen maliciosamente para relatar una mentira masiva. O esa historia está errada al registrar que setenta mil personas afirmaron haber visto bailar al sol. O que ellas todas simultáneamente, vieron un espejismo (ellos habÃan sido persuadidos de mirar fijamente hacia el sol; lo que no pudo haber hecho mucho bien a su sentido de la vista). Pero cualquiera de esas aparentes improbabilidades es más probable que la alternativa: que la Tierra fue repetidamente y abruptamente, sacudida hacia los lados en su órbita, y que el sistema solar fue destruido, con nadie fuera de Fátima notándolo. Quiero decir; Portugal no está tan aislado para eso. Esto es realmente todo lo que necesita ser dicho sobre las “experiencias” personales sobre dioses u otros fenómenos religiosos. Si usted ha tenido tales experiencias, usted podrÃa muy bien hallarse creyendo firmemente que eran reales; especialmente si tenemos la más ligera de las familiaridades con el cerebro y su poderoso funcionamiento.
El Espejismo de Dios es el aclamado libro del Etólogo, Biólogo y Autor Richard Dawkins.
Se puede adquirir en lÃnea aquÃ.

La traducción es evidentemente hecha desde el inglés y no del todo buena. Siento que independiente de lo valioso de divulgar estos textos, detallitos como ese no le hacen un buen favor a la causa.
Ya veo, en mi experiencia personal no encontré a Dios, ni al Diablo :O
Pero sà al Cuco (una variante del mal), ése que viene por los noches y te come cuando te portas mal, al menos eso decÃan, aunque nunca lo vi personalmente, pero sà le tuve miedo jaja, lo que no tuve miedo fue cuando me dijeron que me iba a ir al infierno por querer quedarme en un salón de clases al que no pertenecÃa, tampoco me importó que me dijeran que iré al cielo por portarme bien. Esas maestras de mi infancia se especializaban en traumar a las criaturas. Ya veo por qué muchos no logran superarlo aún jaja…
También cuando veo pelÃculas de suspenso y terror y es de noche y la luz está apagada, SIENTO que el personaje malo de tal pelÃcula está por ahà para darme un paro cardiaco.
Son experiencias de vida.
Te recominedo leer variedad de experiencias religiosas donde se abordan en detenimiento este tipo de experiencias solo que adiferencia de ti el autor reclama que apesar de esto es nuy posible que exista este tipo de cosas. Eso si es una mente abierta, esta vez no te insulte mucho.