¿Existió Jesús?: Los Evangelios Bíblicos (Parte 3 de 17)
Los relatos más “fidedignos” de un Jesús histórico vienen de los 4 Evangelios canónicos de la Biblia. Nótese que estos Evangelios no llegaron a la Biblia como originales y fidedignos de los autores mismos, sino de la influencia de los primeros padres de la iglesia, especialmente el más influyente de todos: Irenaeus de Lyon quien vivió a mitad del segundo siglo. Muchos evangelios heréticos ya existían para esa época, pero Irenaeus consideró solo algunos de ellos por razones místicas. Él proclamaba solo cuatro de ellos; segun Romer, “como las cuatro zonas del mundo, los cuatro vientos, las cuatro divisiones del estado del hombre, y las cuatro formas de las primeras creaturas vivientes — el león de Marcos, el cordero de Lucas, el hombre de Mateo, el águila de Juan (ver Against The Heresies). Los cuatro evangélios se convirtieron entonces en el cánon de la Iglesia para la fe ortodoxa. La mayoría de los otros escritos evangélicos fueron quemados, destruidos o perdidos”. (Romer).
Elaine Pagels escribe: “Aunque los evangelios del Nuevo Testamento — como los descubiertos en Nag Hammadi — se le atribuyen a los seguidores de Jesús, nadie sabe quién escribió realmente alguno de ellos”. (Pagels, 1995).
No solo no sabemos quién los escribió, considérese que ninguno de los Evangelios existía durante la supuesta vida de Jesús, y ninguno de los autores dice haber conocido personalmente a un Jesús terrenal. Súmese a esto que ninguno de los manuscritos originales de los evangelios existe; solo tenemos copias de copias.
El consenso de muchos historiadores bíblicos le pone la fecha al Evangelio más antiguo, el de Marcos, alrededor del 70 E.C., y el último de los Evangelios, el de Juan, alrededor del 90 E.C. (Pagels, 1995; Helms). Esto querría decir que pasaron alrededor de 40 años desde la supuesta crucificción de Jesús hasta el primer Evangelio que lo menciona! Elaine Pagels escribe que “el primer evangelio Cristiano fue probablemente escrito durante el último año de la guerra, o el año en que terminó. Dónde se escribió y por quién no lo sabemos; es una obra anónima, aunque la tradición se lo atribuye a Marcos…” (Pagels, 1995).
La Iglesia tradicional ha mostrado a los autores como los apóstoles Marcos, Lucas, Mateo y Juan, pero los estudiosos saben por investigación de textos crítica que simplemente no hay evidencia de que los autores evangélicos pudieran ser lo mismos que fungieron como apóstoles en la historias de los Evangelios. Sin embargo aún hoy, oímos a los sacerdotes y ministros describir a estos autores como los discípulos reales de Cristo. Muchas Biblias continúan etiquetando las historias como “El Evangelio según San Mateo”, “San Marcos”, “San Lucas”, “San Juan”. Ningún apóstol hubiera declarado su propia santidad antes del establecimiento de la Iglesia de dicho estatus.
Pero uno no tiene que referirse a los estudiosos para determinar la falta de evidencia de su autoría. Como experimento, imagina los Evangelios sin sus títulos. Ahora observa si puedes descubrir quién los escribió leyendo esos mismos textos; intenta encontrar su nombres.
Inclusive si los textos respaldaran la noción de que los apóstoles los escribieron, considera que la vida humana en promedio en el primer siglo era de alrededor de 30 años, muy pocos vivían hasta los 70. Si el nacimiento de los apóstoles ocurrió alrededor del mismo tiempo que el nacimiento del supuesto Jesús, y escribieron los evangelios en su vejez, eso querría decir que Marcos tenía al menos 70 años cuando lo hizo, y Juan más de 90.
El evangelio de Marcos describe el primer evangelio Bíblico escrito. Y aunque Marcos aparece engañosamente después del evangelio de Mateo, el evangelio de Marcos fue escrito al menos una generación antes que el de Mateo. De sus propias palabras, podemos deducir que el autor de Marcos no había escuchado hablar de Jesús ni había servido como su seguidor personal. Quien quiera que haya escrito el evangelio, simplemente aceptó la mitología de Jesús sin cuestionarlo y escribió un recuento crudo y poco gramático de los cuentos populares de la época.
Cualquier lectura cuidadosa de los tres Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas) revelará que Marcos servía como el elemento en común entre Mateo y Lucas y era la fuente principal para ambos de ellos. De los 666* versos de Marcos, unos 600 aparecen en Mateo, unos 300 en Lucas.
*La mayoría de las biblias muestran 678 versos para Marcos, no 666, pero muchos estudiosos Bíblicos creen que los últimos 12 versos vinieron después por interpolación. Los manuscritos más antiguos y otras fuentes antiguas no contienen Marcos 16:9-20. Más aun, el estilo de los textos no concuerda y la transición entre el verso 8 y el 9 aparece extraña. Inclusive algunas de las Biblias de hoy, como la NVI excluyen los últimos 12 versos.
El autor de Mateo obviamente había obtenido su información del evangelio de Marcos y la había usado para sus propias necesidades. Él construyó su narrativa para que fuese atractiva a la tradición Judía y la Escritura. Él mejoró la gramática del evangelio de Marcos, corrigió lo que él sintió como teológicamente importante, y aumentó y exageró los milagros y la magia.
El autor de Lucas se admite como un intérprete de material anterior y no como un testigo presencial (Lucas 1:1-4). Muchos estudiosos creen que el autor de Lucas vivió como un gentíl, o al menos, un Judío helenizado e inclusive posiblemente una mujer. Él (o ella) escribió en una época de tensión en el imperio Romano y de su ardua persecución.
Muchos estudiosos modernos creen que el Evangelio de Mateo y Lucas se derivó del evangelio de Marcos y un documento hipotético llamado “Q” (Quelle Alemana, que quiere decir “fuente”). (Helms; Wilson). Sin embargo, ya que no tenemos un manuscrito de Q, nadie puede determinar de ninguna manera su autor o dónde y cómo él obtuvo esta información o la fecha de su autoría. Una vez más, nos enfrentamos a metodología poco confiable y fuentes oscuras.
Juan, el último en aparecer en el Evangelio Bíblico, nos presenta largos discursos teológicos de Jesús, pero no pudieron haber venido como palabras literales de un Jesús histórico. El Evangelio de Juan está en desacuerdo con los eventos descritos en Marcos, Mateo y Lucas. Además el autor (o autores) desconocido de este evangelio, lo escribió en Griego cerca del final del primer siglo, y según Bishop Shelby Spong, el libro “traía dentro de sí una muy obvia referencia a la muerte de Juan Zebedee (Juan 21:23)”. (Spong).
Porfavor entiéndase que las historias por sí mismas no pueden servir como ejemplos de relatos de testigos presenciales ya que vinieron como productos de las mentes de autores desconocidos, y no de los personajes mismos. Los Evangelios describen historias narrativas, escritas casi virtualmente en tercera persona. Además, muchos de los pasajes atribuídos a Jesús pudieron haber venido sólo como invento de sus autores. Por ejemplo, muchas de las declaraciones de Jesús dicen venir de Jesús mismo mientras estaba él supuestamente sólo. De ser así, ¿quién lo escuchó? Se hace mucho más evidente cuando los evangelistas describen sobre lo que Jesús pensaba. ¿A quién le confesó Jesús sus pensamientos? Claramente, los Evangelios utilizan técnicas usadas por escritores de ficción.
De cualquier manera, los Evangelios solo pueden servir, en el mejor de los casos, como habladurías, y en el peor, como ficción, mitología o historias falsificadas.
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Bibliografía:
- Helms, Randel McCraw , “Who Wrote the Gospels?“, Millennium Press
- Pagels, Elaine, “The Origin of Satan,” Random House, New York, 1995
- Romer, John, “Testament : The Bible and History,” Henry Holt and Company, New York, 1988
- Spong, Bishop Shelby, “Rescuing the Bible from Fundamentalism,” HarperSanFrancisco, 1991
- Wilson, Dorothy Frances, “The Gospel Sources, some results of modern scholarship,” London, Student Christian Movement press, 1938

Como siempre ponen articulos sin tener idea de lo que hablan, primero les digo que tanto Mateo como Juan fueron disipulos de Jesus , y Pablo escribe 15 años despues , uds piensan que alguien puede inventar un mito y que nadie lo contradiga, solo 15 años despues de su muerte?.
No hay un solo texto historico, ni de la epoca, ni de la antiguedad donde se afirme que jesus no existio, es raro que los enemigos del cristianismo (romanos y judios de la epoca) hubieran dejado pasar una oportunidad asi?
Ademas de todos los historiadores paganos que lo citan: Flavio Josefo,Tacito,Tiberio, (considerado uno de los mejores historiadores de la antiguedad), Plinio el Joven, Origenes, Justino, etc, etc. Los hallazgos arqueologicos van sacando a la luz los monumentos cristianos del periodo romano y confirman y concuerdan con todo lo que hay escrito, son la evidencia del paso de Jesus por la tierra.
La Enciclopedia Britanica (2002) despues de resumir las referencias al Jesus Historico dice que para un historiador imparcial la historicidad de Cristo esta tan cierta como la de Julio Cesar. Ni siquiera los opositores de Cristo dudan.
“La existencia de Jesus se puede probar solo por sus efectos duraderos, es como el viento, carece de existencia fisica visible y tangible. pero aunque solo fuera por sus efectos nadie podria dudar de El” A.M. Castro
doctora de la Universidad de Madrid.
Si realmente hay alguien interesado busquen la pagina: Jesus Historico, pruebas de su existencia , van a ver la cantidad que hay , es muy interesante y mucho mas seria que este blog.
Yo tambien creo que si existio… es dificil pensar que un mito se sostenga como una verdad tanto tiempo.
Lo que mi inteligencia se niega a creer es que haya sido un “mesias”… eso si creo que s inventado… a lo mejor hasta Jesus creyo que era realmente el mesias, pero de eso a que fuera cierto hay mucha distancia.
Siempre he pensdo que habia tanta ignorancia tanto en los dizque “apostoles” que no eran mas que pescadores ignorantes que si les hubieran dicho que las vacas volaban lo hubieran creido, asi como en el resto de la poblacion que los mantenian sumidos en sus creencias religiosas (judias en ese tiempo).
Yo veo como la ciencia, la tecnologia y los conocimientos que ahora tenemos explican todas y cada uno de los “milagros” que hizo Jesus.., que si ahorita con toda la evidencia cientifica y tecnologica mucha gente prefiere creer que fueron milagros, ahora imaginense hace 2000 años…
@berny
@Yolanda
En los cinco libritos titulados «Jesucristo nunca ha existido» (De Emilio Bossi. Publicaciones Acratas: El Sembrador. Edita CNT de Andorra) se puede leer, y se debe, que en realidad Jesucristo no existió, no fue un personaje histórico. Los griegos y los romanos no oyeron hablar de él, su nombre no aparece en obras profanas hasta un siglo después y aún así indirectamente, a propósito de movimientos y de las persecuciones de la secta cristiana. En el mismo judaísmo no dejó una impresión muy duradera. Filón muerto hacia el año 50 nada sabe de él. Josefo nacido en el año 37 y que escribió hasta finales de siglo sienta su condena en algunas líneas como un suceso vulgar y al enumerar las sectas omite a los cristianos.
Un escritor hebreo, Justo de Tiberiades compuso una historia hebrea desde Moises hasta finales del año 50 y no cita siquiera el nombre de Jesucristo.
Plutarco nacido 50 años después de Jesucristo, historiador eminente y concienzudo no pudo haber ignorado, de conocerla, la existencia de Cristo y «sus proezas». Séneca no dice una palabra de Cristo aunque hablando de los cristianos no los distingue de los hebreos.
El mismo silencio de la historia hacia Jesús, se produce hacía los apóstoles acerca de los cuales no existen más documentos que los eclesiásticos.
Los únicos autores profanos que han hablado de Cristo fueron el historiador hebreo Josefo, Tácito, Suetonio y Plinio. Se demuestra que Suetonio y Plinio entran en contradiciones y se excluyen uno a otro y las pocas líneas de Josefo y Tácito han sido falsificadas. Por si fuera poco, ninguno de los que debieron tener tratos con Jesús, como Pilatos, Hanán, Caifás, etc., dejó rastro en su historia de estas relaciones. Los únicos testimonios que hablan de la vida y obra de Jesucristo son los evangelios y datan de los siglos III y IV y no son prueba de la existencia de tal personaje.
La vida, el pensamiento, la acción, la palabra, la doctrina de Cristo no existe en los evangelios, como no sea en cuanto son predichos por los profetas o previstos por el Antiguo Testamento. Si nace en Betlem, van a Egipto, si Herodes ordena la matanza de los inocentes, si vuelve a Galilea y vive en Nazaret (para poder llamarse Nazareno), si encuentra a Juan Bautista, va a Cafarnaun, sana endemoniados, cura muchedumbres y les prohibe que lo divulguen, habla en parábolas para no ser comprendido, Judas le traiciona, en la cruz pide de beber, etc…, es para cumplir las Escrituras y las profecías. Cristo ni dijo ni fue él mismo, más que lo que la Escritura había ordenado que hiciera o fuera.
Por si fuera poco, existen numerosas contradiciones y omisiones entre los cuatro evangelistas. Mateo y Lucas dan distintas versiones de la genealogía de Jesús. En cuanto al viaje de María y José, Marcos y Lucas se contradicen en si pasan o no por Jerusalén, si huyen a Egipto o no. Marcos y Juan nada dicen de la infancia de Jesús. Hay contradicción en cuanto a dónde vive y sus viajes a Jerusalén donde es conocido o no. Las hay también en si Juan Bautista conoce o no a Jesús, en el día de la última cena, en la escena del huerto de Getsemaní, ni en la hora de la muerte.
En otro lugar de esta obra se pregunta el autor que si Jesucristo nunca existió, cómo y por qué fue inventado, para pasar a demostrar que otros personajes análogos e idénticos le precedieron en la historia de los mitos.
En la antigua India hubo más de un Dios redentor, Vishnu se encarnó nueve veces, tomando forma humana para redimir a la humanidad. En la octava se encarna en Cristna y en la novena en Buda.
@berny
Hablas mucho sin proveer referencias fuera de la enciclopedia británica jaja, que por cierto no pude encontrar en ella lo que dices.
Estoy consciente que “dicen” que Mateo y Juan fueron discípulos de Jesús. Pero no hay manera de probar que ellos escribieron lo que se les adjudica. Me queda claro que nada te va a convencer, que nada va a convencer porque no hay manera de probarle a un ciego que el cielo es azúl… pero al menos te muestro escritos referenciados y serios que llegan hasta los documentos de los cuales hablan.
Por otro lado volvemos a lo mismo. “No hay textos que prueben que Jesús no existió”… y vuelves a caer en la misma falacia. ¿Cuantas veces habrá que explicarlo? NO SE PUEDE PROBAR LA NO-EXISTENCIA DE ALGO. Tampoco hay libros que prueben la no existencia de los dragones…
Es difícil pensar que un mito se sostenga tanto, dicen…. jajajajaja… Cuando una idea sabe encauzar a las masas a fines definidos y es controlada por unos cuantos astutos… los mitos se mantienen. En tiempos donde la gente no tenía acceso a la educación básica, donde se vivía bajo la opresión de un imperio, fue fácil inventar una historia, transformada luego en “hecho” por los poderosos y arreglada a su mejor conveniencia, adornandola con tintes sagrados, místicos e increíbles. Usándola constantemente, manipulandola día tras día e imponiéndola a la fuerza, incluso asesinando. Durante mucho tiempo, muchísimo tiempo, esa manera de imposición le dio fuerza a ese mito, la manera en que lo manejaron e impusieron creo en las generaciones el convencimiento de la idea. Hasta el punto, en que vemos a una Atea, en esta página, decir que Jesús si existió
Ahora mi querido Berny… Si esta página no te parece seria, simplemente porque no estamos de acuerdo contigo, ya sabes, demuestra tu inteligencia y desaparece… y seguramente, te convertiras en MITO.
@Carlos
Estoy de acuerdo contigo carlos..
jajaja…
¿Cómo explicarían la existencia de los dioses del Hinduismo?
Es exactamente lo mismo, mitos y mentiras que sobreviven..
@Carlos
Buen texto Carlos, gracias. Buscaré esos libros.
@Yolanda
Seguimos con lo mismo… ustedes “creen”, pero no saben. Y creer no hace las cosas realidad. La gente puede creer lo que sea…
Carlos vuelves a equivocarte , los evangelios todos fueron escritos entre el año 50 a 90 ,y no en los siglos que tu dices , debes informarte lee la paginas que te sugeri y quizas aprendas algo.
No pensaron que es extraño que nunca los enemigos del cristianismo de esa epoca , escribieron desmintiendo su existencia ? y que si fuera un mito no se hubiera podido mantener con tal fuerza durante tanto tiempo
Yolanda es mas inteligente que uds,, a pesar de que no cree en que sea el Mesias , se da cuenta de la realidad historica. Informense por favor.
@berny
Piensa de qué forma los mitos de los dioses del hinduismo sobrevivieron.. de la misma manera
El Hinduismo no tuvo un fundador, aqui estamos hablando de un personaje historico, no de dioses y mitos.
el Hinduismo se ha formado en el curso de la historia asimilando todas los modos de cultura y religiones de la India, no tiene nada que ver.
@berny
¿Cual es la diferencia? Para ninguno hay evidencia de su existencia pero se presume que existen/existieron… ¿cuál es la diferencia? ¿qué uno es fundador y otro no? esa no es diferencia relevante para el caso que se trata, que es su existencia.
Ambos mitos existen, basados en personajes mitológicos, en escritos antiguos que no prueban nada.
Te pido que porfavor me pruebes la existencia de Jesús y dejes de dirigir tus argumentos a cosas irrelevantes. Si gustas terminar esta discusión es muy fácil: sólo comprueba que Jesús existió, y después comprueba que Dios existe, y después comprueba que uno era el hijo del otro…
DI , si no entiendes la diferencia entre una filosofia y una persona , lo lamento por vos,
Yo no tengo que probar la existencia historica de Jesus ya esta probada , documentada y aceptada por los historiadores, INFORMENSE ,hasta les sugeri las paginas,mas facil? ,
Despues que se instruyan seguimos, ok.
@berny
Seguramente aprenderé algo Berny… leyendo tus fuentes… a equivocarme, sin duda. Tal como dice el jefe de la página, prueba, porque mientras tanto, tu dios, tu cristo, tu Jesús… siguen siendo imaginarios. He imaginarios se quedarán.
Para aquellos que sostienen, sin haberse molestado en comprobarlo, que la existencia histórica de Cristo no fue negada en la antigüedad, pongo aquí dos citas de mi blog:
http://falocristo.blogspot.com/
Estas personas ni siquiera han leído en Nuevo Testamento, que en dos lugares habla explícitamente de los «muchos» que negaban que Jesucristo ha venido en carne (2Jn 7, 1Jn 4.3) y que había nacido de María (Hechos de Pablo 10.1.14.
Es completamente falso lo que puede leerse en Wikipedia: que no se dudó de su existencia en la antigüedad (2.1). Los ofitas niegan totalmente a Jesús (Orígenes, Contra Celso, 7.40). No solo los gnósticos, que eran cristianos (salieron de nosotros, 1Jn 2.19, dicen las mismas cosas que nosotros y tienen la misma doctrina, Ireneo, Ad. haer. 3/15.2) y estaban en una posición histórica privilegiada para saber la verdad o la mentira, sino todos los judíos negaban unánimemente que hubiera existido ningún Cristo hombre: niegan que haya existido (Contra Celso, 1.49, 4.1; Tertuliano, Ad. judaeos 14.10; San Hipólito, Refutación, 9/30)
Los cristianos sabían perfectamente que solo el ficticio Hijo de Dios podía ser autor de salvación eterna, y Salvador del mundo (Heb 2.10, 5.9, 1Jn 4.14, Jn 4.42), y este Hijo de Dios excluía de forma absoluta al hombre, ya que en ningún otro hay salvación (He 4.12). Ningún hombre «histórico» o «de este mundo» podía ser autor de salvación, y por tanto el autor de salvación no fue un hombre «histórico»: Yo no soy de este mundo (Jn 8.23; 17.14; 18.36). Por esta razón, los gnósticos afirmaban lo que sabían de buena tinta, que Cristo ni se encarnó ni nació (San Ireneo, Adversus haereses, 3/11.3
@berny
Para aquellos que sostienen, sin haberse molestado en comprobarlo, que la existencia histórica de Cristo no fue negada en la antigüedad, pongo aquí dos citas de mi blog:
http://falocristo.blogspot.com/
Estas personas ni siquiera han leído el Nuevo Testamento, donde se habla explícitamente en dos lugares de los «muchos» que negaban que Jesucristo ha venido en carne (2Jn 7, 1Jn 4.3) y que había nacido de María (Hechos de Pablo 10.1.14).
Es completamente falso lo que puede leerse en Wikipedia: que no se dudó de su existencia en la antigüedad (2.1). Los ofitas niegan totalmente a Jesús (Orígenes, Contra Celso, 7.40). No solo los gnósticos, que eran cristianos (salieron de nosotros, 1Jn 2.19, dicen las mismas cosas que nosotros y tienen la misma doctrina, Ireneo, Ad. haer. 3/15.2) y estaban en una posición histórica privilegiada para saber la verdad o la mentira, sino todos los judíos negaban unánimemente que hubiera existido ningún Cristo hombre: niegan que haya existido (Contra Celso, 1.49, 4.1; Tertuliano, Ad. judaeos 14.10; San Hipólito, Refutación, 9/30).
Los cristianos primitivos sabían perfectamente que solo el ficticio Hijo de Dios podía ser autor de salvación eterna, y Salvador del mundo (Heb 2.10, 5.9, 1Jn 4.14, Jn 4.42), y este Hijo de Dios excluía de forma absoluta al hombre, ya que en ningún otro hay salvación (He 4.12). Ningún hombre «histórico» o «de este mundo» podía ser autor de salvación, y por tanto el autor de salvación no fue un hombre «histórico»: Yo no soy de este mundo (Jn 8.23; 17.14; 18.36). Por esta razón, los gnósticos afirmaban lo que sabían de buena tinta, que Cristo ni se encarnó ni nació (San Ireneo, Adversus haereses, 3/11.3).
Evidencias Históricas de la Existencia de Jesús
(Recopilación hecha por J. P. Holding)
En los foros ateos, incluso en los escépticos, hay una afirmación que se suele repetir de vez en cuando, “… la evidencia de la existencia histórica de Jesús es escasa”.
La primera vez que lo oí me sorprendió, sobre todo cuando venía de gente que no pertenecían a los grupos ateos más fanatizados, sino de foros y grupos escépticos que supuestamente defienden el “pensamiento crítico” y una acercamiento objetivo- racional a todas las cuestiones.
Me dedique a investigar y lo que sospechaba era cierto ¿Pensamiento crítico? Ninguno en este tema. La afirmación es una simple creencia que forma parte de los mitos de esos ambientes y que no resiste el más mínimo análisis. Lo intentaré aclarar para aquellos que realmente pretendan un acercamiento objetivo al tema.
Lo más curioso es que no he encontrado nadie que defienda realmente que Jesús no existió. Me he encontrado con gente que difunde traducciones del Cristo mitológico, pero al preguntarles sobre el tema responden que sí creen que Jesús, existió. Simplemente difunden las ideas acerca del Cristo mitológico para dar “otras opiniones sobre el tema”. Por supuesto, añaden la coletilla de que la evidencia de que Jesús existió es “escasa” y bla, bla, bla…
En realidad pronto te das cuenta de que muchos de los propagandistas pertenecen a grupos ateos, anticristianos o son afines a éstos. Resulta evidente que suelen ser simples maniobras de propaganda con gran carga emocional y usadas para atacar o generar confusión basándose en trivialidades, adaptando la mayoría de las estrategias anti teístas ya citadas en otra parte de la web, pero adaptadas al tema en cuestión. Muchas veces detrás de estas ideas sólo se esconde la intención de ofender a los cristianos.
En fin, que muchas veces, viendo lo que se cuece en ambientes escépticos (por no centrarnos en los fundamentalistas ateos) es mejor adoptar una actitud escéptica respecto a los “escépticos” y respecto a los que presumen de ser “racionalistas” y “pensadores críticos”. Al final muchos de ellos esconden sistemas de creencias rígidos poco compatibles con un verdadero y sano escepticismo.
Centrándonos en el tema de la existencia histórica de Jesús. En una primera aproximación resulta curioso que durante casi un siglo los 4 evangelistas (y las comunidades que representan) más la actividad de San Pablo y sus seguidores, reflejen esfuerzos exagerados para presentar como un triunfador a un judío crucificado. Por otra parte un crucificado al que todos tienen la manía de situarlo en un momento histórico muy preciso. Curiosa la forma que tienen de ponerse las cosas difíciles unos seguidores de Jesús, que según dicen algunos, se inventaron un Cristo mitológico… o que fue apareciendo de forma progresiva en diversas comunidades. Demasiadas referencias espacio- temporales concretas para pensar en un fantasmagórico origen mitológico y encima con el agravante de que se refieren a un judío crucificado, con la carga emocional negativa que supone, sobre todo en esa época. Demasiadas incompatibilidades con una total invención mitológica.
En fin, parece que para algunos el que existió un predicador carismático judío en la Palestina del siglo I es un hecho extraordinario que exige pruebas extraordinarias… o que la explicación más simple en base a los hechos, es descartable a favor de extravagantes elucubraciones como la del Cristo mitológico (que en el fondo no creen) y que además no consigue explicar las evidencia ¿Dónde está la tan nombrada navaja de Occam? ¿O en este caso no gusta la navaja?…
Que Jesús de Nazaret existió realmente es un hecho histórico irrefutable. Las evidencias históricas de la existencia de Jesús son abrumadoras Sólo se puede atacar usando criterios totalmente distintos a los que se usan en la historiografía. Es decir, criterios que si se aplicaran a otros contextos de la historia antigua la reducirías a nada…
Resumiré algunas de las evidencias más habituales acerca de la existencia histórica de Jesús. Y recordemos que en todo momento hacemos un análisis que se mantiene al margen de la cuestión de la creencia o no en Jesús. Aquí sólo nos interesa el origen del cristianismo en la figura histórica de Jesús:
1) Cristianos: Son los más importantes.
a) Escritos canónicos: La más importante de todas es el Nuevo Testamento, desde los Evangelios a las Epístolas. Nos da datos históricos concretos muy poco compatibles con lo difuso que caracteriza a los inventos mitológicos y con documentación original que a veces se remonta casi al momento en que fueron escritos. Hecho insólito en cualquier otro texto de la historia antigua.
Ejemplos de referencias históricas concretas y que muchas veces son contrastables y confirmadas con datos históricos seculares.
Evangelios : Se relaciona el inicio de la predicación de Jesús con Juan el Bautista del que se tienen referencias ajenas al cristianismo de Flavio Josefo. Lucas precisa el momento en que Jesús inicia su predicación “El año quintodécimo del imperio de Tiberio Cesar, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, Tetrarca de Galilea Herodes, y Filipo su hermano, Tetrarca de Iturea y de la Traconitide, y Lisania Tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías …” (Lc 3, 1-2). Todos estos personajes, desde el emperador romano a los reyes de Israel, son conocidos históricamente por documentos seculares.
La muerte de Jesús crucificado es el dato del que se tiene certeza y que coincide en todas las fuentes. Por los datos que se dan todo hace pensar que la fecha más probable de la muerte de Jesús es el 7 de abril del año 30 ó el 3 de abril del año 33.
En fin, que los cuatro Evangelios son biografías parciales de la vida de Jesús y no pretenden ser documentos históricos precisos, sino enseñar la fe en la figura y en la doctrina de Jesús. Ahora bien, a pesar de eso, la persona y figura de Jesús aparece claramente descrita y situada en un contexto histórico muy concreto y no es una entidad fantasmagórica perdida en la Historia Universal.
Más aún, en el fondo de las narraciones evangélicas, la situación sociopolítica y religiosa que se refleja es la de los tiempos inmediatos a la rebelión contra los romanos en el año 67 d.C y es coincide totalmente con los datos que narra Flavio Josefo y Filón. La coincidencia de los datos evangélicos y no cristianos es evidente.
El empleo de frases y giros Evangélicos que se usaban en tiempo de Jesús y que desaparecen después. Ejemplos: usar términos como Hijo de David, Hijo del hombre, Reino de los Cielos en vez de Reino de Dios, las parábolas, las formulaciones como la del Padre nuestro, etc. indican su origen arameo. Podemos añadir que en el mundo romano la idea de sabio es la del “estoico”, impasible ante la muerte y el dolor… imagen que no es precisamente la descripción que hacen los Evangelios de Jesús en el huerto de los Olivos o en el grito de desesperación que se narra en el momento de su muerte u otros momentos de debilidad.
Epístolas de San Pablo: Las Epístolas de Pablo son simples cartas en las que no pretende hacer historia, sino sólo profundizar y aclarar cuestiones doctrinales. En ellas se da por evidente la existencia histórica a Jesús y su fe se basa en esa existencia histórica.
NO conoció personalmente a Jesús y no puede dar las referencias que podrían dar los apóstoles o los de gente que le conocieron directamente, pero da referencias concretas de la vida concreta de Jesús y da por supuesto que conocen los destinatarios de sus cartas. Insiste en la humanidad de Jesús, que nace, vive y muere en un momento determinado de la historia. Las cartas son demasiado cercanas al momento de los hechos y es evidente para todos que Jesús existió. Eso no es algo que tenga que probarse o argumentar porque es evidente para gente que vivía a escasos 20 años de la crucifixión de Jesús:
“Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, bajo la ley” (Gal 4,4).
“Nacido de la raza de David, según la carne” (Rom 1, 1-4).
Santiago, Obispo de Jerusalén, es el “hermano del Señor” (Gal, 19).
“Cristo crucificado, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles” (1 Cor 1, 23).
Jesús “hizo la buena confesión en presencia de Poncio Pilato” (1 Tim 6, 13).
Pablo da otros muchos datos concretos de Jesús. Por ejemplo, que murió por Pascua, en tiempos de los ázimos y que lo suspendieron con clavos en la Cruz, en las cercanías de Jerusalén, etc.
La fe de San Pablo no ha creado la figura de un Cristo mitológico que no existió. Da demasiadas referencias históricas concretas en un momento muy cercano a los hechos. El Jesús histórico es el que dio origen a la fe paulina.
b) Escritos extracanónicos: Los escritos de los Padres Apostólicos (que estuvieron en contacto con los apóstoles), Padres Apologetas (que defendieron la enseñanza cristiana en el siglo II), Padres de la Iglesia y autores eclesiásticos. En todos estos escritos se manifiesta claramente las referencias a Jesús como persona que existió históricamente en un momento muy concreto
c) Libros apócrifos: Hablan de Jesús diversos evangelios apócrifos (más de cincuenta), hechos apócrifos de los apóstoles (Hechos de Juan, de Pedro, de Tomás, de Andrés, de Pablo y Tecla, de Andrés y Matías, etc.) e instrucciones apostólicas.
¿Cómo explicas esta descomunal cantidad de escritos referidos a Jesús como personaje histórico, y con referencias muchas veces muy concretas, si éste no existió?…Es este caso sería recomendable que algunos se acordaran de la navaja de Occam que usan tanto en otras cuestiones, pero que olvidan cuando les interesa…
2) Judíos: Algunos también nombran a Jesús. Una cosa es que oficialmente los judíos no aceptaran el mensaje de Jesús de Nazaret, su predicación de ser el Mesías, Hijo de Dios hecho Hombre, y otra muy distinta es que negaran su existencia histórica. Podemos distinguir:
a) La literatura rabínica: El Talmud el libro hebreo que pertenece a la legítima tradición judía y que comprende dos obras:
Mishná o ley oral: su elaboración se termina antes del año 230 y consiste en los comentarios orales sobre la ley realizados por los grandes rabinos de los siglos I-III (especialmente Hillel, Sammai, y R. Aquiba)
Guemsara: que son comentarios e interpretaciones del anterior y que inspiró a los maestros y discípulos de las Academias de Palestina (Talmud jerosolimitano o mejor palestinense) y de Babilonia (Talmud babilónico), desde el 230 hasta el año 500.
En ambas, continuamente se cita y habla mal de Jesús, por lo que no se duda nunca de su existencia histórica.
En el Talmud babilónico pone: “El día señalado para la ejecución, antes de la fiesta de la Pascua, se suspendió en un patíbulo a Jesús de Nazaret por haber seducido y engañado a Israel con sus encantamientos”.
En el Diálogo de San Justino a mediados del siglo II el judío Trifón dice: “Jesús, el galileo, suscitó una secta impía y enemiga de la ley. Nosotros lo crucificamos. Sus discípulos robaron su cadáver del sepulcro durante la noche. Y engañan y seducen a los hombres diciendo que resucitó y subió a los cielos”. Coincide con la opinión de los judíos que se refleja en sus mismas fuentes históricas.
Los judíos de los que dependen estos testimonios no pusieron nunca en duda el hecho de la existencia histórica de Jesús, aunque a su evangelio le llamaban “Avengillajón” (evangelio malo). Es decir, ese poner en duda su existencia no formó parte de la tradición que se remonta hasta el momento concreto de la vida de Jesús. Y es curioso que un argumento que hubiera sido tan fácil de usar para ellos, no se les ocurriera usarlo en ningún momento.
b) Obras históricas judías:
Flavio Josefo (37-102): General de las tropas galileas en la guerra del 67 y luego (como prisionero) acompañante e historiador de Tito. Tiene dos libros principales:
“De Bello Iudaico” en cuyo texto griego no hay nada sobre Jesús, pero que en una versión eslava (descubierta en 1906 por el profesor protestante A. Berendts de la Universidad de Dorpat) se leen ocho fragmentos referidos a él.
“Antiquitates iudaeorum” (Antigüedades judías), hay tres importantes textos referidos al evangelio y en dos se cita a Jesús:
En 18,5,2: Relata la muerte de san Juan Bautista. El mismo que se cita en los Evangelios al inicio de la vida pública de Jesús y añadiéndole historicidad a los Evangelios.
En 20,9,1 v.4.6: En esta cita se refiere a la muerte, en el año 62, de Santiago el Menor que era “hermano de Jesús, llamado Cristo”, por instigación del Sumo Sacerdote Anano, hijo del Anás de los relatos evangélicos: “…entretanto subió al pontificado, según dijimos Anás, el más joven, de índole feroz y extremadamente audaz… Dado este su carácter, pensando que había llegado el momento oportuno… convocó el consejo de jueces y, haciendo presentar a juicio a un pariente del que llamaban Cristo (por nombre Santiago) y algunos otros con él, habiéndolos acusado de reos violadores de la ley, los condenó a ser apedreados”
En 18,3,3: Alude a Jesús después de mencionar la brutal represión de Pilato contra los judíos, con motivo de la nueva traída de aguas a Jerusalén que pagó con el dinero del Templo y dice así: “Por aquella época apareció Jesús,” hombre sabio, si es que se le puede llamar hombre, fue autor de obras maravillosas, maestro para quienes reciben con gusto la verdad.” Atrajo a sí muchos judíos y también muchos gentiles.” Este era el Cristo (el Mesías)”. Habiendo sido denunciado por los primados del pueblo, Pilato lo condenó al suplicio de la cruz; pero los que antes le habían amado le permanecieron fieles en el amor. “Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de Él ésta y otras mil cosas maravillosas”. De él tomaron su nombre los cristianos, cuya tribu perdura hasta el día de hoy”.
Este texto es muy probable que esté interpolado por algún copista cristiano en las partes indicadas en verde, pero en el resto del texto el estilo concuerda con el de Josefo, y es propio de F. Josefo hablar de todos los varones eximios y pretendidos Mesías de su tiempo. Esta cita suele ser aceptada por los expertos.
3) Paganos:
Estos testimonios son escasos, pues a los romanos no les interesaban las discusiones doctrinales de los judíos y ven inicialmente a los cristianos como una simple secta judía, que por su escasa importancia casi no mereció su atención. Es en el siglo II cuando aparecen testimonios escritos, algunos referidos a sucesos del siglo I. Hablan directamente de Jesús:
a) Plinio el Joven en carta a Trajano (62-113), año 112, da por sentado el origen histórico del cristianismo.
b) Cornelio Tácito (54-119) escribe por el 116 en sus Anales el incendio de Roma y al hablar de los cristianos dice “Su fundador, llamado Cristo, fue condenado a muerte por el procurador Poncio Pilato, imperando Tiberio” (Anales 15, 44).
c) Suetonio, refiere en su Vida de los Césares, el decreto de Claudio que “expulsó de Roma a los judíos, los cuales al impulso de Cristo (o Cresto) han sido una causa permanente de disturbios”. El matrimonio cristiano, Aquila y Priscila, que San Pablo encuentra en Corinto, habían sido expulsados de Roma bajo Claudio el año 52 (hechos, 18,3).
Añadir que en el siglo II nadie discute la existencia histórica de Jesús.
Muy difícil explicar todo este cúmulo abrumador de evidencias históricas con un Cristo mitológico. El afirmar el Cristo mitológico es la afirmación extraordinaria desde el punto de vista de los historiadores seculares y es a la que deberíamos pedir pruebas extraordinarias…
Berny
Ya Berny, me convencist. En Discovery Channel (seguramente basándose en alguna evidencia) pasaron un documental de Jesús y cómo éste aprovechó los mitos y leyendas de la época para luego ser considerado el “hijo de dios”. Bueno… ya estoy seguro que existió.
Pero no estoy seguro si todas esas leyendas que luego se escribieron sobre él son ciertas (con hombres con talento para la literatura), lo cual escapa al tema en cuestión.
Y esto:
“En el Diálogo de San Justino a mediados del siglo II el judío Trifón dice: “Jesús, el galileo, suscitó una secta impía y enemiga de la ley. Nosotros lo crucificamos. Sus discípulos robaron su cadáver del sepulcro durante la noche. Y engañan y seducen a los hombres diciendo que resucitó y subió a los cielos”
Sí que es un argumento razonable para justificar la ascención de Jesús, definitivamente es para tomarlo muy en cuenta.
La verdad es que tiene mucho sentido, pueden leer el cuento del dios Naylamp (un dios antiguo también):
http://diosesdelperu.blogspot.com/2005/04/naylamp-un-hombre-hecho-dios.html
Y la verdad es que… yo creo en Naylamp… (no es broma).
@berny
Aparte de J. P. Holding que quien sabe que hacía aparte de recopilar, no hay por ninguna parte de esa enciclopédica “investigación” el nombre de los cientifícos y profesionales reconocidos que decreean, evidencien, declaren y autentifiquen que todo eso sea verdad.
Jesusito y diosesito siguen siendo imaginaciones… ah también es espíritu santo… traenos otra enciclopedia sobre este último, Berny.
Jesús de Nazaret existió, vivió en la primera mitad del siglo primero, era judío, habitó la mayor parte de su vida en Galilea, formó un grupo de discípulos que lo siguieron, suscitó fuertes adhesiones y esperanzas por lo que decía y por los hechos admirables que realizaba, estuvo en Judea y Jerusalén al menos una vez, con motivo de la fiesta de la Pascua, fue visto con recelo por parte de algunos miembros del Sanedrín y con prevención por parte de la autoridad romana, por lo que al final fue condenado a la pena capital por el procurador romano de Judea, Poncio Pilato, y murió clavado en una cruz. Una vez muerto, su cuerpo fue depositado en un sepulcro, pero al cabo de unos días el cadáver ya no estaba allí.
El desarrollo contemporáneo de la investigación histórica permite establecer como probados, al menos esos hechos, que no es poco para un personaje de hace veinte siglos. No hay evidencias racionales que avalen con mayor seguridad la existencia de figuras como Homero, Sócrates o Pericles —por sólo citar algunos muy conocidos—, que la que otorgan las pruebas de la existencia de Jesús. E incluso los datos objetivos, críticamente contrastables, que se tienen sobre estos personajes son casi siempre mucho menores.
@berny
Y colorín colorado… el cuento se ha acabado… ah?…. No no no, aun sigue… aun sigue… jesús de que?…
Berny… Berny… Casi parece, que estuvieras allí, parado frente a tu jesús para evidenciar su existencia… jajajajaja
Jesús es imaginario…
@berny
@berny
@xlmpkrst
@antonio moreno
@DiosEsImaginario
@LJ hola! a todos los que alcanze a visualizar, chicos les saludo…con bastante afecto….lo, sé quizas algunos no me recuerden…para mi, aun estan en mi retina….si me encantan como defienden sus creencias…bueno yo malamente “intente”….creanme…vaya que lo”intente”….y en el intento….ufff…tube que pensar mucho….y eso parece segun muchos va en contra del cristianismo…asi es que mejor…me he dedicado a “imaginar”…a leerlos,a informarme, dedicarme a mi casa, pasear de blog en blog… no lo puedo negar…..esta ideologia…me parecia tan distante….y sin sentido…pero, deveras son muy interesantes….repetitivos…redundantes.pero bien..entro a leerlos y ha de ser por algo ( dios sabe ) jajaja..( lo peor para mi son esos “unicornios,y hadas”…eso he intentado contarlo para decirles exactamente cuantas veces se nombran aquellas palabras…bueno y el nombre de “dios o jesus”…para que decir ,no lo he logrado contar) en fin ustedes sigan…yo disfruto y me tomo ademas la patudez de saludarlos…y dejar las bendiciones correspondientes…a los que en ellas crean…gracias por leerme …besistos distanciados para todos….
@Carlos ah! el no podia estar ausente en mi saludo….comoolvidarlo…mi enemigo principal en esta guerra sin sentido…saludos para ti ateo…atentamente “sor crysty”…( como tu me bautisaste)…cariños para todos….
@crysty
se es repetitivo, porque las preguntas son repetitivas, los argumentos usados son repetitivos.
que pena que no puedan salir de sus contados argumentos.
Saludos crysty, muy amable de tu parte pasar a saludar. Sí, esto es repetitivo; tanto proclamar que dios no existe como que sí existe.
Es muy díficil evitar creer en los cuentos de hadas/dioses/demonios/duendes una vez que te lo han arraigado desde la infancia. Hay muchas personas que no se creyeron esos cuentos o simplemente se han dado cuenta de que eso es lo que son… cuentos… Tales personas son cosideradas ateos (y comúnmente satanistas e inmorales). La religión cristiana se ha dado cuenta que estamos en tiempos modernos y ya no tiene tanto poder (de paso ha modificado unas cuantas palabras de los textos bíblicos) así que ya no puede quemarnos (la ley dice que eso es delito), no es el caso de los islámicos, donde la ley de dios… es la ley de estado.
Esta es una trinchera de ateísmo más. Como hay tantas páginas dedicadas a lavar cerebros, también hay las que quieren revertir ese lavado. Y la discusión sí… se vuelve monótona.
Un caluroso saludo, que seas feliz.
@DiosEsImaginario
Quien tu crees que creo todo este mundo. Por que hay algunos que dicen que el mundo se creo por un choque de atomos la teoria del big bang pero quien creo los atomos ??y otros dicen que salimos del mono y quien creo el mono??? Dios . dicen que por los minerales de la tierra se pudieron formar los mares y por los microorganismos quien creo los microorganismos y los minerales de la tierra estas cosas no se crearon solas te has puesto a pensar en eso ??? ademas quien de los otors dioses han hecho milagros comprobados por la ciencia …Dios el siempre ha existido no tiene principio ni tiene fin es eterno nada solo queria dejar pensando a la gente
@andrea 13
NO SE. Y no sé porque no sé porque no sabemos todavía. Y está perfectamente bien decir no sé. No es necesario inventarnos amigos imaginarios en el cielo sólo porque aun no tenemos una respuesta.
Hace 500 años no sabíamos muchas cosas que hoy sí sabemos. Eventualmente descubriremos los funcionamientos del universo, su origen y demás.
Pero repito, no porque hoy no sabemos es necesario inventarnos dioses para llenar lagunas mentales.
Para los que no creemos en los mitos no hay ningún problema en admitir que realmente existió hace dos mil años un hombre judío llamado Jesús que no era el Hijo de Dios, ni hacía milagros ni resucitó. Pero si el Hijo de Dios, los milagros y la resurrección son ficciones evidentes, ¿por qué este hombre iba a estar fuera de la ficción? Aunque Dios eligió lo necio del mundo (1 Cor 1.27), los cristianos primitivos no podían ser tan tontos para creer que un vulgar charlatán o un miserable vagabundo de Galilea fuera el Hijo de Dios. Si Cristo hubiera sido un hombre ¿por qué el autor de las cartas paulinas iba a decir que nadie se gloríe en los hombres? (1 Cor 3.21) o ¿por qué dijo que él no aprendió el evangelio de ningún hombre? (Gál 1.12). ¿Y cómo iban ellos a ser tan estúpidos como para seguir a este miserable hombre, si esto los habría convertido automáticamente en seguidores de Satánas, que no mira las cosas de Dios, sino las de los hombres? (Mr 8.33, Mt 16.23). Si Cristo hubiera sido un hombre ¿qué sentido tendría que ellos afirmaran que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5.29)?
Los cristianos primitivos afirmaban y aseguraban que Jesús era el Hijo de Dios, es decir, Dios hecho hombre, es decir, Jesús era para ellos un MITO.
Ni Filón de Alejandría ni Séneca ni ninguno de sus posibles contemporáneos menció nunca a este hombre ficticio. Pero el hecho de que ninguno de sus posibles contemporáneos escribiera nada acerca de este ficticio hombre no demuestra que no existiera, aunque ello sea motivo suficiente para dudar de su existencia, sobre todo teniendo en cuenta que los evangelios insisten en que era famosísimo. Sin embargo, la demostración de que este hombre era ficticio está en sentido contrario: en el hecho de que los que nunca jamás pudieron ser sus contemporáneos, es decir, los profetas, habían escrito sobre él. Los autores de los evangelios y los primeros escritores cristianos insistían en este punto crítico con especial ahínco. El continuo recurso a las profecías demuestra por sí solo que toda la historia de Cristo era ficticia, ya que las profecías son ficciones. Todos los libros del Nuevo Testamento llevan este signo notorio de ficción. Lo que a juicio de los primeros cristianos demostraba la veracidad de la historia de Jesús (Hechos 17.3, 18.28, 26.22-23) es por esto mismo la demostración de su falsedad. Toda la historia de Jesús está basada en las profecías, es decir, en puras fantasías o sueños (Nm 12.6, Dt 13.1,5, Jer 25.25-32; 29.8, Eclo 34.1-7). Porque a muchos engañaron los sueños (Eclo 34.7).
El teólogo católico Karl Adam, en su libro “Jesucristo”, (Editorial Herder, página 25) escribe lo siguiente:
Un estudio concienzudo y sin prejuicios de las fuentes históricas y especialmente de los escritos del Nuevo Testamento, ha puesto fuera de duda que jamás ha habido un Jesús «puramente histórico», es decir, un Jesús meramente humano. Tal personaje es una mera ficción, un fantasma literario.
A/A de Berny …Parece ser que todos sabemos mucho sobre Jesus …. pero realmente no sabemos nada sólo lo que dice la Bibliar y hay que recordar que en el siglo ( ahí te dejo a tí que pongas lo siglos ya que sabes tanto de Él ) había bastantes biblias y un interesado ( eclesiástico ¡ claro ¡ escogió la que más le interesó en su momento …… sigue tú que seguro te lo sabes
Todos los cristianos deberían de comprender, por la cuenta que les trae, que si Jesús hubiera existido realmente y hubiera sido un hombre de verdad, su religión no tendría ningún sentido, puesto que Jesús era “autor de salvación eterna” “y en ningún otro hay salvación” (Hebreos 5.9, Hechos 4.12). Es decir, ningún hombre de verdad, nacido de la unión sexual y verdadera de un hombre y una mujer de verdad (todos los cristianos primitivos negaban rotundamente tal nacimiento de Jesús) podía ser “autor de salvación” y por tanto Jesús fue un hombre ficticio. Según san Cirilo de Jerusalén, si la humanidad de Jesús hubiera sido ficticia, la salvación también lo sería (Catequesis 4.9) El problema era que si su humanidad hubiera sido verdadera, su divinidad sería ficticia, ya que ningún hombre tiene ni puede tener dos naturalezas. Sin la ficción de un Hijo de Dios el cristianismo nunca habría existido, y si Jesús no hubiera sido ficticio, no habría sido Hijo de Dios, habría sido hijo de un hombre y una mujer de carne y hueso, algo que, vuelvo a repetir, nunca afirmaron los cristianos primitivos, puesto que según ellos Jesús nació del Espíritu o Semen de Dios (Mateo 1.20, Lucas 1.35) lo cual es una ficción como un castillo.
Tertuliano lo expresó perfectamente diciendo que si Jesús no fue verdaderamente Dios crucificado (nonne vere crucifixus est deus) todo fue falso y por tanto falsa es nuestra fe, y es un fantasma todo lo que esperamos de Cristo (falsa est igitur et fides nostra, et phantasma erit totum quod speramus a Christo, De carne Christi, 5.3). Por esto san Agustín podía afirmar: No camino apoyado en el nombre de un hombre, yo me aferro al nombre de Cristo (Enarrationes, 30). Maldito el hombre que pone su esperanza en un hombre (Jeremías 17.5).
No se trata de investigar si existió realmente o no un hombre llamado “Jesús de Nazaret”. Si existió realmente este hombre, tanto peor para los cristianos, puesto que entonces ellos construyeron la ficción del “Hijo de Dios” como un castillo en el aire, ya que Dios no podía ser un hombre, ni un hombre podía ser Dios (Dios soy y no hombre, Oseas 11.9; tú, hombre eres y no Dios, Ezequiel 28.9, Isaías 31.3, Números 23.29) y es “maldito el hombre que confía en un hombre (maledictus homo qui confidit in homine, Jeremías 17.5). Es decir, en el improblable caso de que Jesús hubiera sido un hombre histórico, los cristianos estarían malditos por el mismísimo Dios.
Se trata de comprobar y comprender que es del todo IMPOSIBLE que este hombre existiera, y esta comprobación puede hacerla cualquiera mediante las epístolas del Nuevo Testamento.
Aunque la Iglesia ha dado una datación falsa de las epístolas para ajustarla a su ficticia cronología, es cierto que las epístolas se escribieron mucho antes que los evangelios. Siendo así, es de esperar que en ellas abundaran las referencias a este hombre que estuvo vagando por Galilea, pues ocupan más de 1/3 de todo el Nuevo Testamento. Sólo la epístola a los Romanos, por ejemplo, tiene la extensión de la mitad del evangelio de Juan. Pero tales referencias no existen.
¿Cuántas veces se mencionan Nazaret o Galilea o sus gentilicios en ellas? NINGUNA.
¿Cuántas veces se menciona alguna de las ficticias Marías que pululan en los evangelios? NINGUNA.
¿Cuántas veces se relaciona a Jerusalén con la vida y muerte de Jesús? NINGUNA.
¿Cuantas veces se menciona alguno de sus numerosos milagros o “hechos”? NINGUNA.
Téngase en cuenta que el milagro de la multiplicación de los panes, por ejemplo, está relatado ¡seis veces! en los evangelios.
¿Cuántas veces (si exceptuamos 1 Corintios 11.23-25) se cita alguno de sus “dichos” o algún fragmento de los discursos celestiales que forman los evangelios, dichos que no se cansarían de repetir los cristianos de siglos posteriores? NINGUNA.
Si un análisis detenido de los evangelios demuestra que este hombre era ficticio, las epístolas están plagadas de disparates que corroboran no ya que no existiera, sino que es IMPOSIBLE que existiera. De entrada, el autor o autores de la mismas afirma que Cristo no era de la tierra, sino del cielo (1 Corintios 15.47, Juan 3.31), afirmación incompatible con la realidad de un hombre que ha sido crucificado en este mundo, y que él no recibió ni aprendió el evangelio de ningún hombre (Gálatas 1.11-12), lo cual no tendría ningún sentido si Cristo hubiera sido un hombre que vivió en su mismo espacio y tiempo. Si Jesús hubiera existido realmente, es IMPOSIBLE que alquien que supuestamente vivió en el mismo tiempo que el ficticio Jesús no mencione a Galilea o Nazaret, o que no lo relacione nunca con Jerusalén. Esto sería como escribir un libro sobre Hitler sin mencionar nunca a Alemania o la II Guerra mundial.
En la epístola a los Hebreos 7.3 leemos del Hijo de Dios: “sin padre, sin madre sin genealogía, que ni tiene principio de dias, ni fin de vida” y más adelante leemos que “no entró Cristo en el santurario hecho de mano” o “santurario terrenal” (Hebreos 8.2, 9.11 y 24). Es decir, el autor de esta epístola negaba que Cristo hubiera tenido un padre y una madre, e ignoraba totalmente la trifulca de Jesús con los cambistas en el templo o que “enseñaba cada día en el templo” (Lucas 19.47; 21.37; Mateo 26.55; Marcos 14.49; Juan 7.14, 8.2).
Y por qué el autor de la epístolas de Juan nos informa que había “MUCHOS” que negaban que “Jesucristo ha venido en carne”. Esto sería tan absurdo como si hoy “MUCHOS” dijeran que Hitler no fue un hombre de carne y hueso, sino un espíritu, que es lo que los gnósticos, que fueron los que redactaron las epístolas y los evangelios, afirmaban de Jesús: “El Señor es Espíritu” (2 Corintios 3.17), un Espíritu al que “ninguno de los hombres ha visto ni puede ver” (1 Timoteo 6.16).
Existe un método muy sencillo para descubrir los rasgos y amplitud de la ficción de la historia de Jesús, que consiste en analizar los puntos anteriormente expuestos del mutismo de las epístolas sobre tal historia:
1. ¿Se menciona en las epístolas el nombre de alguna ciudad, de alguna región o provincia que contraste con la ausencia de los nombres de Galilea o Nazaret? Sí.
Tan solo en la breve epístola 2 Timoteo, por ejemplo, son mencionadas todas estas ciudades y regiones: Antioquía, Iconio, Listra, Éfeso (2 veces), Tesalónica, Troas, Corinto, Mileto, Asia, Galacia y Dalmacia.
Dado que en las epístolas se mencionan numerosas ciudades, que no se mencione nunca a Nazaret o Galilea significa, simple y llanamente, que los autores de las mismas ignoraban por completo que el Hijo de Dios había vivido en Nazaret o en Galilea.
2. ¿Se menciona en las epístolas el nombre de alguna mujer, que contraste con la ausencia de los nombres de las ficticias mujeres de los evangelios? Sí.
Hallamos, entre otras muchas, a “tu abuela Loida” y a “tu madre Eunice” (2 Timoteo 1.5), “a Evodia y a Síntique” “que han luchado mucho por el evangelio conmigo” (Filipenses 4.2-3), a “Febe, la cual es diaconisa de la iglesia” y “a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor” (Romanos 16.1,12). También se mencionan los nombres de mujeres bíblicas, para hablarnos, por ejemplo, del “coño (vulvam) muerto de Sara” o de “cuando Rebeca concibió de uno” (Romanos 4.19, 9.10).
Dado que en las epístolas se mencionan a numerosas mujeres, que nunca se mencione a ninguna de las mujeres de los evangelios significa, simple y llanamente, que los autores de las mismas ignoraban por completo que la “mujer” de la que nació el Hijo de Dios (Gálatas 4.4) se llamaba María, y que otra mujer llamada también María (Magdalena) le siguió desde Galilea y presenció su horrible muerte y su resurrección (Lucas 23.49,45, Mateo 27.56,61, Juan 20.11-18).
3. ¿Se menciona en las epístolas el nombre de Jerusalén sin relacionarlo con la vida y muerte de Jesús? Sí.
Aparte de “llevar vuestro donativo a Jerusalén” (1 Corintios 16.3, Romanos 15.25), que nada tiene que ver con la vida y aventuras del ficticio Jesús, en la epístola a los Gálatas, 4.25-31, por ejemplo, se nos dice que los “hijos” de la “Jerusalén de ahora” no son “hijos de Dios”, lo cual significa que el Hijo de Dios no “había nacido según la carne”, y que el autor, fuera quien fuese, de estas palabras ignoraba totalmente que el Hijo de Dios había estado predicando y que había muerto y resucitado en Jerusalén. Si Jesús hubiera sido un hombre histórico, un hombre de carne y hueso que entró triunfalmente en Jerusalén montado en un burro y que había arrastrado su cuerpo por el Calvario, ellos nunca habrían podido contraponer a esta Jerusalén “según la carne” la ficticia “Jerusalén celestial”, “la ciudad del Dios vivo” (Hebreos 12.22).
(continuación del anterior)
4. ¿Se mencionan en las epístolas hechos o motivos de la vida cotidiana de los hombres de aquella época que contrasten con el mutismo total sobre los hechos y milagros que nunca realizó Jesús? Sí.
Se habla de cosas tan importantes y edificantes como “que hay entre vosotros fornicación” y que “alguno tiene la mujer de su padre”, que tienen “pleitos” y “disensiones” entre ellos (1 Corintios 5.1; 6.7; 11.18), que hay !“FALSOS apóstoles”! que predican ¡“a OTRO Jesús”! y siguen ¡“un evangelio diferente”! (2 Corintios 11.4,13, Gálatas 1.6-9), que algunos tenían la sublime misión de profetizar, es decir, de inventarse el lenguaje ficticio de Dios, (1 Corintios 14, Amós 3.8). También se habla de “mujerzuelas cargadas de pecados” y de “hombres corruptos de entendimiento” (2 Timoteo 3.6,8, Tito 1.15).
Pues bien, los autores de las epístolas ignoraban totalmente la existencia de los maravillosos hechos y milagros del divino Jesús, pues no dedicaron ni una sola línea a hablar de ellos.
5. ¿Se citan en las epístolas “las palabras de Dios”, a diferencia de lo que ocurre con las palabras ficticias de Jesús en los evangelios, que (excepto 1 Corintios 11.23-25) nunca son citadas? Sí.
Las epístolas contienen numerosas citas del Antiguo Testamento, pero los que a menudo citaban “la palabra de Dios” se olvidaron de citar las palabras de su Hijo. La impostura de «las palabras del Señor» se pone de manifiesto cuando comprobamos que quien utiliza en varias ocasiones la expresión “la palabra del Señor” (1Tesalonicencses 1.8; 4.15; 2 Tesalonicenses 3.1), o incluso “la palabra de Cristo” (Colosenses 3.16), ignoraba por completo las muchas palabras y discursos que nunca dijo Cristo, cuando “iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio” (Lucas 8.1; 4.43) o cuando estaba enseñando diariamente en el templo de Jesusalén (Mateo 26.55, Marcos 14.49, Lucas 19.47; 21.37; Juan 7.14; 8.2), durante un año y algunos meses, según Orígenes (De principiis, 4.5).
@ andrea 13
en primer lugar que paso antes del big-bang:
http://blogs.discovermagazine.com/badastronomy/2007/07/01/what-happened-before-the-big-bang/
segundo: “otros dicen que salimos del mono y quien creo el mono???”
basica mente nececitas leer un poco hacerca de evolucion(http://www.portalplanetasedna.com.ar/teoria_evolucion.htm), en otras palabras “no salimos de mono” el mono es nuetro hermano.
segundo: “dicen que por los minerales de la tierra se pudieron formar los mares y por los microorganismos quien creo los microorganismos y los minerales de la tierra estas cosas no se crearon solas”
google estu amigo usalo (http://www.linguaggioglobale.com/espana/universo/txt_espa/9.htm)
y final mente: “quien de los otors dioses han hecho milagros comprobados por la ciencia …” por favor mandame un estudio echo por metodos sientifico en el cual se prueba un milagro a esta direccion. c490493@yaho.com
Las epístolas del Nuevo Testamento prueban por sí solas que Jesucristo era un hombre ficticio, sin necesidad de rebuscar en el cajón de los mitos. Veamos solo unos cuantos ejemplos:
hablamos no con palabras aprendidas de sabiduría humana, sino con las aprendidas del Espíritu (1 Corintios 2.13)
Si Cristo hubiera sido un hombre estas palabras no tendrían ningún sentido, porque entonces ellos hablarían con palabras de SABIDURIA HUMANA. En efecto, ellos no hablablan con palabras aprendidas de UN HOMBRE (Gálatas 1.12), sino del “Espíritu de Cristo que estaba EN ELLOS” (1 Pedro 1.11), es decir, ellos se inventaban sus propias fantasías.
nuestro viejo hombre fue crucificado (Romanos 6.6)
crucifican de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios (Hebreos 6.6)
el mundo está crucificado para mí (Gálatas 6.14)
Para los autores de las epístolas, la crucifixión era solo una alegoría, no un hecho real.
Si la crucifixión fuera real ¿a qué hombre viejo crucificaríamos, o cómo crucificaríamos DE NUEVO al Hijo de Dios, y cómo crucificaríamos al mundo?
Luego si esta crucifixión no era real, cuando ellos decían “nosostros predicamos a Cristo crucificado” (1 Corintios 1.20; 2.2, Gálatas 3.1) no se estaban refiriendo a un hombre real que fue crucificado realmente.
Para los cristianos primitivos el fin del mundo era inminente, es decir, Cristo TODAVÍA no había venido, ni había venido antes. Por esto los judíos creían que su venida sería única (unum existimaverunt, Tertuliano, Apologético, 21.15). El error de los cristianos consistió en mantener las dos ficciones a la vez: la ficción de la venida de Cristo y la ficción del fin del mundo, expuestas ambas con toda claridad en los evangelios, pero no así en las epístolas, cuyos autores ignoraban que Cristo hubiera venido, y solo consideran su existencia eterna y celestial (y por tanto, no terrenal) y el inminente fin de este mundo. Cuando los autores gnósticos de los evangelios se inventaron su existencia terrenal no pudieron prescindir de la ficción del fin del mundo, porque la venida o parusía de Cristo implicaba el fin de este mundo (2 Pedro 3.10-12). “Para esto apareció el Hijo de Dios, para destruir las obras del Diablo” (1 Juan 3.8). El mundo era obra del Diablo, el Demiurgo gnóstico, ya que “todo el mundo (mundus totus) está bajo el Maligno” (1 Juan 5.19). “No pasará esta generación antes que todo esto suceda” (Marcos 13.30, Mateo 24-34, Lucas 21.32). Sin embargo, aquella generación pasó y el fin del mundo nunca ocurrió, lo que demuestra que el Hijo de Dios nunca vino ni vendrá de ninguna galaxia. Además, si ya está con nosotros “todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28.20) ¿cómo y cuándo va a venir a nosotros si ya está con nosotros desde “antes” de los tiempos (Colosenses 1.17)?
@chris
Primero quiero decirte que yo fui probablemente más ateo que lo que tu puedas ser y que Dios me ha querido dar la posibilidad de abrir los ojos. Si tu abres tu corazon podras ver como hace lo mismo contigo. Por el momento te escribo porque pediste ver pruebas cientificas de milagros, pues aqui las tienes: busca en youtube videos del Dr. Ricardo Castañon, quien es un cientifico que tambien fue en su momento un ateo ferviente. Si estas pruebas no te convencen me cuentas, que tengo otros.
“Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y abre la puerta, yo entraré a él y cenaré con él y él conmigo”
@chris
Otra cosa: nada puede surgir de la nada. Y lo de antes del big bang todavia no es claro.
¿Dios ha querido?
me temo, mi enceguecido amigo, que eso contradice la idealización de un dios omnipotente (si, dios es solo una Idea)
Pues un ser Omnipotente no quiere ni desea nada, es omnipotente o sea, Que lo puede todo. Vale decir, que no necesita darte la posiblidad de algo.
Pues si así, dejara que se perdieran miles de millones de almas en el infierno por el resto de la eternidad, pasaría a ser un dios malvado, y supongo que tampoco crees eso de tu dios, o me equivoco?
y a mi no me convencieron tus pruebillas, así que espero las otras.
Atte.
discharge
@Carlos
Por mera curiosidad, ¿Es posible que en tu anterior etapa atea tuviste un comportamiento más bien pecaminoso, una vida licenciosa con mucha fiesta, probablemente algo de droga y desprecio al prójimo?…Hasta que tocaste fondo y te diste cuenta de la existencia de una salida…Estoy en lo correcto o no?
No me cansaré de repetir que en las epístolas del Nuevo Testamento se encuentran numerosas pruebas para demostrar que Cristo no fue un hombre histórico. El Cristo cósmico que pulula en ellas es absolutamente incompatible con la existencia real de un Don Nadie de Galilea.
A continuación añado dos nuevos ejemplos a los ya presentados:
Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros(Gálatas 4.19).
Naturalmente, el autor de estas palabras no estaba diciendo que él mismo o los gálatas tenían un embarazo simbólico (aunque por ahí van los tiros, ya que Cristo era el “espema” luminoso -y ficticio- de Dios, 1 Juan 3.9). Salta a la vista, incluso para el más imbécil, que el Cristo del que se habla aquí no podía ser de ninguna manera un hombre histórico, primero por una imposibilidad biológica absoluta, y segundo porque es absurdo pensar que el autor de estas palabras llevaba trozos de carne celestial de Cristo para implantar clones del mismo en los gálatas.
El que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo.
No os hagáis esclavos de los hombres (1 Corintios 7.22,23).
Si Cristo hubiera sido un hombre de verdad (y además un hombre contemporáneo del autor de estas palabras), ¿cómo seríamos esclavos de un Cristo que había sido un hombre si a continuación se nos ordena que no seamos esclavos de los hombres?
Veamos un nuevo ejemplo de las epístolas que demuestra que Cristo no fue un hombre histórico:
Cristo es la cabeza de todo varón, 1 Corintios 11.3.
¿Qué significa este enigma? Tratemos de comprender este “misterio” suponiendo que esta cabeza de Cristo era la cabeza real de un hombre histórico:
¿Acaso el ficticio Jesús de Nazaret, al que el ficticio Pablo nunca menciona en sus divinas epístolas, se dedicó en sus años aburridos de carpintero autónomo, como hacían nuestros imagineros barrocos, a esculpir millones de cabezas de madera de sí mismo, despoblando bosques enteros de cedros del Líbano, y luego Pablo, como ya hicieron David, Judit o Herodes, les cortaba la cabeza a los varones para ponerles en su lugar una de estas maravillosas cabezas de Cristo?
¿O acaso, como en la multiplicación de los panes, Cristo había multiplicado hasta el infinito su propia cabeza y luego Pablo colocaba una de estas divinas cabezas a los varones ya decapitados mediante una cirugía también divina?
¿O acaso cuando el ficticio Pablo viajó al tercer cielo, le cortó la cabeza a Cristo (pues una vez resucitado ya no sentía ningún dolor) e hizo millones de copias de escayola de la misma, que luego los mozos cristianos se encasquetaban a la manera de muchos pueblos de Nueva Guinea para ahuyentar al demonio?
¿O acaso se trataba de un experimento mucho más macabro al estilo de los jíbaros?
Ninguna de estas absurdas opciones o parecidas sería satisfactoria para un cristiano. Es imposible comprender este “misterio” suponiendo que este “Cristo” había sido un hombre histórico, porque obviamente la cabeza de carne y hueso de cada hombre es intransferible. Por tanto, si la cabeza de Cristo no era la cabeza de un hombre histórico, es evidente que Cristo mismo tampoco era un hombre histórico.
Lo mismo cabe decir de disparates “históricos” como “Cristo es cabeza de la Iglesia” y otros semejantes (Efesios, 4.15, 5,23; Colosenses 1.18).
Para mi la sola constatación de que los apóstoles escribieron sus epístolas aparentemente desconociendo la multitud de frases y discursos para el bronce que supuestamente Jesucristo dijo en público tantas veces, sus parábolas, sus milagros, los diálogos novelescos con sus compañeros de crucifixión, etc. es suficiente para comprobar que los evangelios y por tanto el Cristo histórico mismo son inventos posteriores a los propios apóstoles.
No puedo imaginarme a los maestros de la doctrina y enseñanza del hijo mismo de Dios evitando sistemáticamente citarlo, fingiendo no conocer en detalle sus andanzas, aparentando no saber nada de sus milagros, etc… No creo que haya que argumentar mucho más allá de esto.
La fe es enceguecedora, no por su luz, sino por la total anulación de la razón que ella exige.
Hace unos 14 años abandoné la fe en esta estupidez y tardé al menos 5 años en aprender a pensar de nuevo. Hoy me siento libre y feliz. Esa es mi experiencia.
Cada día lamento y odio profundamente que tanta gente tenga anulada su capacidad de pensar por la nefasta fe que les inyectaron desde la infancia o de adultos aprovechándose de los momentos difíciles de la vida. Esta pena y rabia que siento al ver a los cristianos es la que me sirve de motor para continuar buscando el conocimiento sin condiciones y difundirlo todo lo que me sea posible.
Un saludo a todos los ateos y creyentes que leen este blog.
A los ateos: sigan aprendiendo y esforzándose en destruir hasta la última brizna del cristianismo. Sean comprensivos y persuasivos con los creyentes, porque ellos son víctimas del cristianismo.
A los creyentes: abran su mente y aprendan sin temor, porque no hay un Dios en el cielo que los envíe al infierno por ser sinceros con ustedes mismos y aceptar las preguntas que rondan en su cabeza. Atrévanse a buscar las respuestas y conseguirán una libertad que nunca han conocido. Serán concientes de que esta es la única vida que tienen y serán libres de vivirla sin miedos irracionales. Mucha suerte en este camino.
El hecho de que no se halle en las epístolas del Nuevo Testamento ninguna cita de los discursos divinos del Hijo de Dios (excepto 1 Corintios 11.24-25, palabras que el supuesto autor de esta epístola desmiente cuando dice que las RECIBIÓ (παρέλαβον, accepi) DEL SEÑOR, pues ni el tercer cielo existe, a donde el viajó con su fantasía (2 Corintios 12.2), ni el Señor, que subió por encima de todos los cielos (Efesios 4.10), descendió de allí o de su ficticio Paraíso para decírselas. Es decir, tales palabras se las inventó él mismo, porque él no RECIBIÓ ni aprendió el evangelio de ningún hombre, Gálatas 1.12) demuestra claramente que tales discursos, y por tanto el que nunca los pronunció, eran ficticios.
Pero para ponerlo de relieve propongo realizar un pequeño ejercicio de comparación de estas epístolas, supuestamente escritas antes de que transcurriera medio siglo desde la ficticia resurrección de la Luz cósmica (yo soy la luz del cosmos, Juan 8.12; 9.5), con la epístola a Flora del gnóstico Ptolomeo, discípulo de Valentín, escrita en la segunda mitad del siglo II.
Esta epístola, que de camino demuestra que el gnosticismo fue el cristianismo original, nos dice lo que ninguna de las epístolas del Nuevo Testamento dice, y sin embargo debería decir, que “las palabras de nuestro Salvador”, son “las únicas que pueden guiarnos sin tropiezos a la comprensión de la realidad”. Evidentemente, los autores de las epístolas no se guiaban en absoluto por las palabras del Salvador. En efecto, Ptolomeo da fe de ello, y en el desarrollo de la epístola, algo más corta que las epístolas a los Gálatas o Efesios, presenta ni más ni menos que ¡CUATRO! citas de las palabras del Salvador (por cierto, dos de ellas, de varios versículos, con una lectura diferente del texto canónico, pero esto es harina de otro costal).
Como ya he dicho, las epístolas son una mina de argumentos contra la ficción de un Jesús histórico. Veamos uno de las más llamativos, 2 Corintios 5.6:
persuadidos de que, mientras moramos en este cuerpo, estamos ausentes del Señor (traducción de Nácar-Colunga)
y sabiendo que mientras estamos domiciliados en el cuerpo andamos ausentes lejos del Señor (traducción de José María Bover)
En el texto griego hay un juego de palabras entre los verbos ἐνδημέω / ἐκδημέω, que, referidos al cuerpo, señalan claramente hacia la ficción del alma.
Si mientras habitamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor, es evidente que para el autor de estas palabras, fuera quien fuese, el Señor nunca estuvo en un cuerpo, a no ser que admitiera que mientras el Señor estuvo en un cuerpo estaba ausente de sí mismo, y que, una vez resucitado su cuerpo, seguía estando ausente de sí mismo en un lugar ficticio del Cielo que ningún telescopio espacial localizará nunca jamás, pues los evangelios hablan explícitamente del “cuerpo del Señor Jesús” cuando narran su ficticia resurrección (Lucas 24.3).
Lo más probable: existió un secta judía que reclutaba guerrilleros para librar a los judío del yugo romano. Los romanos capturaron a un guerrillero llamado Jesús y lo crucificaron acusado de sedición. Sus seguidores vivían en Jerusalem en la época en que Paulo de Tarso (más tarde San Pablo) tuvo una alucinación en que se aparecía el Cristo resucitado. Paulo visitó a los seguidores de Jesús en Jerusalem (que eran una secta judía que exigía circuncisión) y fue rechazado, así que se inventó a Jesucristo. Al rato, Roma aplasta Jerusalem en el año 70 y la secta en Jerusalem desaparece. San Pablo tiene la vía libre para predicar su Jesucristo (puro Verbo). Luego se publicaron unos libros para evangelizar, ora a los judíos (se inventó una vida de Jesús que cumplía con las profecías del mesías), ora a los gentiles (si crees en Jesús eres salvo, ya no hace falta cortar tu prepucio).
En fin, San Pablo resultó muy bueno para su oficio y hoy su legado es que un cuarto de la población mundial espere con impaciencia la segunda venida del Cristo que él inventó.
@Jorge ¿De dónde sacas esa “deducción” de que lo “más probable era que el tal Jesús (si es que existió) haya sido un `guerrillero´”?. Todo bien con los guerrilleros, en especial Espartaco, el “Ché” Guevara, Juana Uzurduy, Pancho Villa, el Mariscal Tito y hasta Ho Chi Min, y ojalá haya existido Robin Hood; pero eso de decir que Jesús (el de Nazarteh) “muy probablemente” haya sido tal cosa, son ALUCINACIONES TUYAS, y de “muy mala leche”. ¿Qué carajo te fumaste?, ¡¡jajaja!!, y después dices que el que tuvo alusinaciones fué Saulo de Tarso.
¿Crees que la dictadura romana no era capaz de ejecutar a un hombre pacífico, pero con posisiones ideológicas incómodas?. De todos modos los evangelios -con sus supuestas diferencias ¿contradictorias?- coinciden en que los que más querían eliminarlo eran los jefes religiosos judíos, pero de manera “legal”, presionando a los romanos para que sean el brazo ejecutor.
Aquí en Argentina, durante la vigencia de la Triple “A”, (1973-1975) y peor aún, durante la última dictadura militar (1976-1983), el Estado tiránico nó solo aniquiló (de manera brutal e ilegal) a guerrilleros y/o supuestos guerrilleros, sino a gente que jamás tomó en sus manos un arma, como estudiantes de colegios secundarios, obreros, monjas, periodistas, artistas, etc; sólo por sus posisiones ideológicas. No es difícil hacer ese paralelismo con el Imperio Romano, sólo que en esa época las torturas y los suplicios eran legales y “aceptables”. Piensa en la dualidad Jesús-Barrabás, o cristianos-zelotes.
Si Cristo no existió, porque tanto empeño en demostrarlo, tu blog es excelente ratifica lo escrito por Pablo en la espístola a los filipenses
Capítulo 1
1:15 Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad.
1:16 Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones;
1:17 pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.
1:18 ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.
No importa tu motivo, la gloria de Dios está en que se predica a Cristo, y eso indudablemente, mi hermano, lleva a que Cristo sea anunciado y muchas personas sean convertidas.
Gracias en Cristo Jesus por este blog, Dios los bendiga grandemente..