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La Realidad Cuántica

Bernard d’Espagnat es un físico teórico, filósofo y ganador del premio Templeton 2009. Es el autor de On Physics and Philosophy. Una vida estudiando mecánica cuántica lo ha convencido de que el mundo que percibimos no es más que una sombra de la realidad máxima.

Bernard d’Espagnat escribe,

Creo que algunas de las nociones más aceptadas sobre espacio y causalidad deberían ser reconsideradas. Cualquier persona que toma la mécanica cuántica seriamente habrá llegado a la misma conclusión.

Simulated Bubble Chamber
Quarks.. y otras cosas

Lo que nos dice la mecánica cuántica es sorprendente como mínimo. Nos dice que a los componentes básicos de los objetos -  las partículas, electrones, quarks etc. – no se les puede considerar como “auto-existentes”. La realidad en la que ellos son considerados componentes, y por ende todos los objetos, es solamente una “realidad empírica”.

Esta realidad es algo que, aunque no una realidad puramente construida por la mente como descrita por el idealismo radical, puede ser la imagen que nuestra mente nos forza a formar de.. ¿De qué? La única respuesta que puedo proveer es que por debajo de esta realidad empírica existe una misteriosa, “máxima realidad” no-conceptualizable que no está alojada en espacio y (supuestamente) tampoco en tiempo.

¿Cómo llegué a esta conclusión? Mi interés en las bases de la física cuántica se desarrolló en una etapa temprana de mi carrera, pero al poco tiempo noté que mis superiores deliberadamente hacían a un lado los problemas que surgían de la teoría, los cuales ellos consideraban que no eran propiamente de la física. Fue solo después de haber obtenido el estatus de un físico realizado cuando me aventuré a retomar esta cuestión personalmente.

Para resumir, en esta búsqueda encontré en primera instancia que no importa de qué ángulo se vea, el formalismo de la mecánica cuántica, cuando es tomado literalmente, nos lleva a considerar que dos partículas que han interactuado [entre sí], permanecen conectadas siempre de una manera extraña y muy difícil de entender, aún cuando están muy lejos una de la otra, la conexión entre ambas es independiente de la distancia.

Aunque esta conexión a distancia no nos permite transmitir mensajes, claramente es real. En otras palabras el espacio, tan esencial en la física clásica, parece tener un rol considerablemente menos importante en la física cuántica.

Al poco tiempo me enteré, como suele suceder, de que estas cosas ya se conocían desde hace bastante tiempo. Schrödinger hasta le había dado un nombre: entrelazamiento, y había afirmado que el entrelazamiento es esencial. Pero extrañamente nadie le había prestado mucha atención. Se le había ignorado tanto que la noción de “entrelazamiento” casi no era mencionado en cursos regulares de física cuántica.

Atlas
Siempre hay que incluír esta imagen en artículos de física.

Y de hecho la mayor parte de los físicos tendían a considerar que, si no el entrelazamiento en general, al menos la gran interrogante de “entrelazamiento a distancia” era meramente una particularidad del formalismo, libre de consecuencias físicas y estaba destinado a ser eliminado tarde o temprano, a través de mejoras a dicho formalismo. En ese tiempo la perspectiva general era que si quedaba algún problema en ese ámbito, estos problemas eran filosóficos, no de naturaleza física.

Yo no estaba convencido debo decir, y en los 1960s escribí y publiqué un libro y algunos artículos desarrollando argumentos físicos que enfocaban su atención en tales problemas mostrando que el entrelazamiento es algo que en realidad es merecedor de la atención de los físicos.

Y un verdadero avance se llevó acabo en donde John Bell, un colega mío en Cern, publicó sus famosas inequidades, que – por primera vez – abrieron la posibilidad de probar si el entrelazamiento a distancia tenía consecuencias comprobables mediante experimentación.

El resultado confirmó mi anticipación. El entrelazamiento a distancia existe físicamente, en el sentido de que tiene consecuencias físicas verificables (y verificadas). Lo cual comprueba más allá de la duda que algunas de nuestras más aceptadas nociones sobre espacio y causalidad deben ser reconsideradas.

Fuente: Quantum weirdness: What we call ‘reality’ is just a state of mind – guardian.co.uk
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Ciencia, Física

  1. Javier Tapia
    July 12th, 2009 at 21:22 | #1

    Está muy interesante, yo también soy estudiante de física. Me intereso mucho la interpretación de Bohm más que la de Bohr porque la Bohr es muy extrema.

  2. MAGS
    April 9th, 2010 at 13:44 | #2

    Wow, muy impresionante, este articulo solo me deja claro que nos falta mucho camino por delante en la busqueda del conocimiento, pero se sigue luchando.

    Saludos, recuerden leer lo mas que puedan sin discriminar nada

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