Los Humanos Eran Más Sanos Hace 3,000 Años

- Lo que comemos ahora
El cuidado de la salud como la conocemos hoy en dÃa no existÃa hace 3,000 años. Pero a lo largo de la costa de Georgia, el Noroeste PacÃfico, y Brasil costero, la gente era alta y fuerte y vivÃa relativamente libre de enfermedades. ComÃan carne, pescado, mariscos y plantas silvestres.
Pero conforme la agricultura se esparció a través de varias regiones de las Américas, la gente se tornó más baja. Muchos se volvieron propensos a la anemia y comenzaron a morir de tuberculosis y otras enfermedades infecciosas.
“Es contra-intuitivo — con la agricultura, la gente debió haber estado mejor nutrida,” dice George Armelagos de la Universidad de Emory. Pero una historia diferente está surgiendo de los estudios de huesos antiguos y dientes, asà como muestras de sangre de cazadores y agricultores aislados.
Los cazadores, claro está, no eran precisamente invulnerables. Sus esqueletos muestran que muchos fueron presas de la violencia. Pero hay evidencia nueva que puede cambiar lo que nosotros dábamos por entendido acerca de las enfermedades que mataron humanos a través de los siglos y cómo esas amenazas han cambiado en el mundo moderno.
En Europa y América, la salud comenzó a mejorar hace poco tiempo — alrededor de 150 años — con mejores comidas y mejor salubridad, además del crecimiento de la medicina moderna.
“Nuestras condiciones de salud no salieron de la nada,” dijo Clark Spencer Larsen, un antropólogo de la Universidad de Ohio. “Nuestro interés es ver el contexto de nuestra salud hoy en dÃa.”
Armelagos dijo que esto puede ayudar a resolver debates sobre las llamadas dietas PaleolÃticas, que periódicamente se ponen de moda, que recomiendan poco más que carne silvestre, mariscos, algunas nueces y vegetales.

- Lo que comÃamos antes: Bambi :(
¿Los humanos, en realidad han evolucionado para comer de esta manera, o se han adaptado a productos lácteos, animales domésticos y granos?
Una cantidad sorprendente de información se puede sacar de esqueletos, dijo Larsen, asà que él y sus colegas están estudiando 17,000 esqueletos como parte del “Proyecto de Historia Global de Salud”. Han publicado sus primeros resultados, que cubrieron Europa, este año.
El proyecto global siguió a uno similar que comparó diferentes poblaciones que vivieron en las Américas durante los últimos 3,000 años.
Ese proyecto mostró que el crecimiento de la agricultura regularmente llegaba con un declive en la salud. Una forma común de medir la salud es por la estatura, dijo el lÃder del proyecto Richard Steckel de la Universidad de Ohio. Cuando la gente está mal nutrida, sus hijos no logran crecer a su estatura máxima potencial.
La gente se hizo más baja durante la mayor parte de los últimos 3,000 años, llegando a su punto más bajo entre los 1600s y finales de 1800s, dijo Steckel.
Algunas otras señales en los huesos muestran que las poblaciones agricultoras regularmente sufrÃan de anemia y deficiencia de Vitamina B-12. También habÃa más enfermedades infecciosas.
Armelagos, quien no estuvo en el proyecto, dijo que no era sorprendente que enfermedades infecciosas crecieran junto con la agricultura debido a que permite centros de población más densos. Los humanos siempre se han enfermado, pero era menos probable que la enfermedad se transimitiera y se convirtiera en epidemias cuando las poblaciones estaban esparcidas, dijo.

- El cielo de la influenza
Con la llegada de las ciudades, los amontonamientos y exposición de desperdicios humanos permitieron que las enfermedades se esparcieran como nunca antes. El hecho de tener animales en cautiverio también permitió que enfermedades nuevas se pasaran a los humanos. El ganado cargaba la influenza, permitiendo que los viruses mutaran y evolucionaran, lo que llevó a pandemias más mortales cada vez.
Y cuando la agricultura de los granos nos trajo mayores cantidades de comida, dijo, lo que la gente comÃa carecÃa de ciertos nutrientes — hierro y Vitamina B-12, por ejemplo, cuyos efectos se muestran en los huesos y dientes.
La única medida de salud que fue generalmente peor para cazadores era la violencia, dijo Seckel. Muchos de sus esqueletos mostraban señales de heridas hechas por otros humanos.

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