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¿Qué Es Verdad?

Lectura Obligada

Por Richard Dawkins

Un poco de aprendizaje es algo peligroso. Esto nunca lo había visto como algo particularmente profundo o sabio, pero se revela su importancia en el caso especial de cuando ese poco aprendizaje es en filosofía (como suele ser). Un científico que tiene las agallas de decir la palabra que empieza con V (verdad) probablemente encontrará agresiones filosóficas que irán por la línea de lo siguiente:

“No hay verdad absoluta. Estás cometiendo un acto de fe personal cuando dices que el método científico, incluyendo las matemáticas y la lógica, son el camino privilegiado a la verdad. Otras culturas pueden creer que la verdad se encuentra en las entrañas de un conejo, o las habladurías de un profeta en lo alto de un poste. Es sólo tu fe personal en la ciencia lo que te hace favorecer tu tipo de verdad.”

Ese pedazo de filosofía a medias lleva el nombre de “relativismo cultural”. Es un aspecto de los Disparates de Moda detectados por Alan Sokal y Jean Bricmont, o de la Superstición Elevada de Paul Gross y Norman Levitt. La versión feminista fue expuesta por Daphne Patai y Noretta Koertge, autoras de Profesando el Feminismo: Historias de Advertencia del Extraño Mundo de los Estudios de Mujeres:

“A los estudiantes de Estudios de Mujeres se les enseña ahora que la lógica es una herramienta de dominación… las normas y métodos estándar de búsqueda científica son sexistas porque son incompatibles con la ‘forma en que las mujeres conocen y aprenden’ … Estas mujeres ‘subjetivistas’ ven los métodos de la lógica, el análisis y la abstracción como ‘territorio alienígena que le pertenece a los hombres’ y ‘valoran la intuición como un acercamiento más seguro y más fructuoso a la verdad’.

¿Cómo deben los científicos responder a la alegación de que nuestra ‘fe’ en la lógica y la verdad científica es sólo eso – fe – no ‘privilegiada’ sobre verdades alternativas? Una respuesta minimalista es que la ciencia obtiene resultados. Como lo puse en El Río Fuera del Edén,

Muestrenme un relativista cultural a 10,000 metros y les mostraré a un hipócrita … Si estás volando en avión hacia un congreso internacional de antropólogos o críticos literarios, la razón por la cual probablemente llegues – la razón que no te caes del cielo y mueres – es que muchos ingenieros occidentales científicamente entrenados pudieron sumar correctamente.

La ciencia empuja sus afirmaciones a la verdad mediante su espectacular habilidad de hacer que la materia y la energía se comporten como se les indica y cuando se les indica, y el poder de predecir lo que va a suceder y cuándo.

¿Pero sigue siendo nuestra subjetividad científica el impresionarse por la predicción precisa; el impresionarse por el poder de lanzar cohetes a Júpiter para que su gravedad los lanze a Saturno, o interceptar y reparar el telescopio Hubble; impresiones por la lógica misma? Bueno, concedamos el punto y pensemos sociológicamente, hasta democráticamente. Supongamos que estamos de acuerdo, temporalmente, a tratar la verdad científica como sólo una verdad entre tantas, y ponerla al lado de los rivales contendientes: la verdad Trobriandina, la verdad Kikuyu, la verdad Maori, la verdad Inuita, la verdad Navajo, la verdad Yanomamo, la verdad Kung San, la verdad feminista, la verdad Islámica, la verdad Hindú. La lista es infinita – y ahí es que se encuentra una observación reveladora.

En teoría, la gente puede cambiar su afiliación de cualquier ‘verdad’ a cualquier otra si deciden que tiene más mérito. ¿Sobre qué base harían eso? ¿Por qué habría de cambiar uno por decir, de la verdad Kikuyu a la verdad Navajo? Tales cambios basados en los méritos son escasos. Con una excepción crucialmente importante. La verdad científica es el único miembro de la lista que regularmente convence a los convertidos de su superioridad. Las personas son leales a otros sistemas de creencias por una sola razón: así fueron criados, y nunca han conocido nada mejor.

Cuando las personas tienen la suerte de tener la oportunidad de votar con sus pies (a dónde van), los doctores y los de su tipo propseran mientras que los curanderos declinan. Aún aquellos que no tienen, o no pueden tener, educación científica, escogen beneficiarse de la tecnología que se hace posible por la educación científica de otros. Admito que misionarios religosos han logrado exitosamente convertir a personas en grandes números en muchas partes del mundo subdesarrollado. Pero tienen éxito no por los méritos de su religión sino por la tecnología basada en la ciencia por cual se les da, de manera entendible pero equivocada, crédito.

Seguramente el Dios Cristiano debe ser superior a nuestro Yuyu, porque los representantes de Cristo llegan con rifles, telescopios, sierras eléctricas, radios, almanaques que predicen los eclipses con precisión al minuto, y medicinas que funcionan.

Lástima del relativismo cultural. Otro tipo de agresiones a la verdad prefieren soltar el nombre de Karl Popper o (más de moda) Thomas Kuhn:

No hay verdad absoluta. Sus verdades científicas son meramente hipótesis que hasta ahora no han podido ser probadas falsas, y que están destinadas a ser suplantadas por otras mejores hipótesis. En el peor de los casos, después de la siguiente revolución científica, las “verdades” de hoy parecerán absurdas e insípidas, si no es que absolutamente falsas. Lo que pueden esperar ustedes los científicos en el mejor de los casos es una serie de aproximaciones que progresivamente reducen errores pero nunca los eliminan.

La agresión Popperiana nace del hecho accidental de que los filósofos de la ciencia están tradicionalmente obsesionados con un pedazo de la historia científica: la comparación entre las teorías de Newton y Einstein de la gravitación. Es cierto que la ley del cuadrado inverso de Newton resultó ser una aproximación, un caso especial de la fórmula más general de Einstein. Si es esta la única parte de historia científica que conoces, pudieras efectivamente concluir que todas las verdades aparentes son sólo aproximaciones, destinadas a ser suplantadas. Inclusive existe un sentido bastante interesante en el que todas nuestras percepciones sensoriales – las cosas ‘reales’ que ‘vemos con nuestros propios ojos’ – pueden ser calificadas de ‘hipótesis’ no probadas como falsas acerca del mundo. Esto provee una buena manera de pensar sobre ilusiones como el Cubo de Necker:

Cubo de Necker

Cubo de Necker

El patrón plano de tinta sobre el papel es compatible con dos ‘hipótesis’ alternativas de lo sólido. Por lo tanto vemos un cubo sólido que, después de unos segundos, se ‘voltea’ a ser un cubo diferente, luego se vuelve a voltear al primer cubo, y así sucesivamente. Tal vez las información sensorial solo confirma o rechaza ‘hipótesis’ mentales sobre lo que está allá afuera.

Bueno, es una teoría interesante; como lo es la noción del filósofo que la ciencia procede mediante la conjetura y la refutación; así como lo es la analogía entre ambas. Esta manera de pensar – todas nuestras percepciones son modelos hipotéticos del cerebro – nos pudiera llevar a temerle a una futura incapacidad de distinguir la línea entre la realidad y la ilusión para nuestros descendientes, cuyas vidas estarán aún más dominadas por computadoras capaces de generar sus propios vívidos modelos. Sin aventurarnos a los mundos tecnológicos de la realidad virtual, ya sabemos que nuestros sentidos son fácilmente engañados.

Los prestidigitadores – ilusionistas profesionales – nos pueden persuadir, si nos falta una visión escéptica de la realidad, de que algo supernatural está sucediendo. De hecho, algunos prestidigitadores notorios se ganan una muy buena vida haciendo precisamente eso: una vida mucho más afluente de la que se ganaban cuando admitían que eran ilusionistas. Los científicos, resulta, no son los mejores entrenados para desenmascarar a los telepáticos, videntes y charlatanes que doblan cucharas. Ese es un trabajo que está mejor en manos de los profesionales, y eso quiere decir, otros ilusionistas. La lección que los prestidigitadores, tanto los honestos como los impostores, nos enseñan es que una fe absoluta en nuestros sentidos no es una infalible guía a la verdad.

Pero nada de esto parece minimizar nuestro concepto ordinario de lo que significa que algo sea verdad. Si estoy en un juicio como testigo, y el abogado levanta su firme dedo y demanda que le conteste, ‘¿Es o no es verdad que estuviste en Chicago la noche del asesinato?’, no creo que recibiría mucha simpatía si yo le dijera,

¿Qué quieres decir con verdad? La hipótesis de que yo estaba en Chicago no ha sido probada falsa, pero sólo es cuestión de tiempo antes de que veamos que es sólo una mera aproximación.

O, regresando al primer tipo de agresiones, no esperaría que un jurado sea muy empático al oír mi afirmación de que,

Es sólo en tu estricto sentido científico de la palabra ‘en’ que yo estaba en Chicago. Los Bongoleses tienen un concepto totalmente distinto de ‘en’, de acuerdo al cual solo estás realmente ‘en’ un lugar si eres una persona de edad avanzada con derecho a fumar tabaco fino del escroto seco de una cabra.

Es simplemente verdad que el Sol es más caliente que la Tierra, verdad que el escritorio sobre el cual estoy escribiendo está hecho de madera. Estas no son hipótesis que están esperando ser probadas falsas; no son aproximaciones temporales a una verdad elusiva; no son verdades locales que pudieran ser negadas en otra cultura. Y lo mismo se puede decir con toda seguridad sobre muchas verdades científicas, aún cuando no podemos verlas ‘con nuestros propios ojos’. Será por siempre verdad que el ADN es una hélice doble, verdad que si tú y un chimpancé (o un pulpo o un canguro) siguen el rastro de sus ancestros lo suficiente hacia el pasado eventualmente van a llegar a un ancestro común. A un pedante, estas siguen siendo hipótesis que pudieran ser probadas falsas mañana. Pero nunca lo serán.

Estrictamente, la verdad que dice que no había seres humanos en el Periodo Jurásico, sigue siendo una conjetura, que pudiera ser refutada en cualquier momento por el descubrimiento de un solo fósil, que sería autentificado por una batería de métodos radiométricos. Pudiera suceder. ¿Pero quieres apostar? Aún si son hipótesis nominales a prueba, estas afirmaciones son verdad en exactamente el mismo sentido que las verdades ordinarias de la vida; verdad en el mismo sentido como es verdad que tu tienes una cabeza, y que mi escritorio es de madera. Si la verdad científica está abierta a la duda filosófica, no lo está más que la verdad del sentido común. Seamos al menos equitativos y consistentes en nuestras agresiones filosóficas.

Una dificultad más profunda surge ahora para nuestros conceptos científicos de la verdad. La ciencia no es para nada sinónimo de sentido común. Aún así, aquel héroe científico T. H. Huxley dijo:

La ciencia no es más que sentido común entrenado y organizado, difiriendo del mismo sólo como un veterano de la guerra difiere de un recluta novato: y sus métodos difieren del sentido común hasta como un entrenado guardia inglés es hábil con su espada y la manera en que un salvaje porta su palo para defenderse.

Pero Huxley estaba hablando sobre los métodos de la ciencia, no sus conclusiones. Como Lewis Wolpert enfatizó en La Naturaleza No Natural de la Ciencia, sus conclusiones pueden ser perturbanetemente contra-intuitivas. La teoría Cuántica es contra-intuitiva al punto de que el físico a veces parece estar luchando contra la locura. Se nos pide que creamos que un mismo ‘quantum’ se comporta como una partícula al atravesar un hoyo en vez de otro, pero al mismo tiempo se comporta como una onda al interferir con una copia no existente de sí mismo, si se abriera otro hoyo a través del cual esa copia no existente de sí mismo pudo haber pasado (de haber existido). La cosa se pone peor, al punto en que algunos físicos tienen que buscar un vasto número de mundos paralelos pero mutuamente inalcanzables, que proliferan para acomodar cada evento cuántico alternativo; mientras que otros físicos, igual de desesperados, sugieren que los eventos cuánticos están determinados retrospectivamente por nuestra decisión de examinar sus consecuencias.

La teoría cuántica es tan extraña, tan desafiante al sentido común, que hasta el gran Richard Feynman dijo, ‘creo que puedo decir con certeza que nadie entiende la mecánica cuántica’. Sin embargo las muchas predicciones contra las cuales ha sido probada la teoría cuántica se han mantenido ciertas, con una precisión tan estupenda que Feynman la comparó con el poder de medir la distancia entre Nueva York y Los Angeles a la precisión del ancho de un cabello humano. Sobre la base de estas predicciones tan exitosas, la teoría cuántica, o una versión de ella, parece ser tan verdadera como cualquier cosa que conocemos.

La física moderna nos enseña que hay más que la verdad que podemos ver; o la que nuestras limitadas mentes humanas pueden comprender, mentes que han evolucionado para lidiar con objetos de tamaño mediano moviendose a velocidades medias a distancias medias en las planicies de Africa. En la cara de estos misterios profundos y sublimes, los insultos de bajo intelecto de pretendientes pseudo-filosóficos parecen indignos de atención adulta.

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Traducción de © DiosEsImaginario.com de Richard Dawkins en A Devil’s Chaplain.
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Ciencia, Lógica, Religión

  1. Carlos
    June 5th, 2009 at 23:42 | #1

    ¿Artículo puesto desde febrero 8 y ninguno de nuestros “caros” amigos ha tratado de rebatir a Richard Dawkings?… ¿Dónde están esos “sapiencísimos” creyentes que derrochan sabiduría, esos que a los 14 y 16 ya se han leído dos bibliotecas de Alejandría completas, aquel que “investiga” por todos lados y encuentra “la verdad”, aquel gran instruído que nos manda a “aprender” si queremos continuar el debate, aquellos que se extienden en su “explicación” en un discurso interminable? ¿O es acaso… que el temita es demasiado para sus “religiososz’ cerebros?

  2. xlmpkrst
    September 9th, 2009 at 21:01 | #2

    Vaya, he aquí la descripción de los argumentos de elprofesional, Skyhook, y la comunidad de creyentes que han pasado por aquí. Deberían darle un vistazo, lo más probable es que terminen diciendo que la mecánica cuántica es solo la prueba de que dios existe.

    Es esa misma ciencia que les da los micrófonos y medios de comunicación para que la difamen.

  3. jose
    September 9th, 2009 at 21:10 | #3

    la arma mas poderosa de muchos gobiernos e iglesias amigos mios es dejar a sus seguidores ignorantes haci ellos pueden seguir creciendo…

  4. Malik
    August 24th, 2010 at 22:17 | #4

    Me parece que aportes como estos son los que ocupan mas comentarios, aportes que realmente disfrutemos leyendo, y aunque estoy de acuerdo con las 50 pruebas, y la mayoria de sus debates me parecen una no fuente importante de ideas. Se vuelven un poco repetitivas, y personas que leemos algunos libritos y alguna que otro articulo de ciencia ya sabemos la mayoria de cosas que vienen a no ser que esas 50 pruebas vayan directamente a los creyentes… talvez eso es lo que no me queda claro hasta ahora…
    Saludos

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