Ciencia vs. Pseudociencias (Parte 2): Hacia Una Definición
Por Javier Armentia, Director del Planetario de Pamplona, España.
Parte 2: Hacia Una Definición
No podemos ahondar más en el análisis presente sin realizar algún tipo de definición de las pseudociencias. Ciertamente, no es un tema sencillo, aun cuando etimológicamente equivalga a “falsas ciencias”: disciplinas, por lo tanto, que si aparentemente se revisten del manto de la ciencia, no lo son en realidad. El término “falso” parece indicar, siendo además por lo general cierto, una cierta intención de engaño consciente: a menudo se intenta tal disfraz con el interés de dar una respetabilidad que poseen los productos de la ciencia, y abusar del marchamo científico a la hora de acallar las posibles críticas.
En otros casos, se usa el prefijo para como identificador de algunas de estas disciplinas, como es el caso de la parapsicología, o en el genérico de “fenómenos paranormales”: se pone así de manifiesto el propio interés de los promotores de tales disciplinas por situarse al margen de la corriente principal de la ciencia. Muy normalmente, en estos sectores se caracteriza al conocimiento científico de “ciencia oficial”, con el claro interés de desprestigio que supone adscribir la ciencia a un cierto establishment dogmático. Algo que ha encontrado cierto eco en lo que se denomina el pensamiento postmoderno o el relativismo cultural, según cuyos postulados el conocimiento científico no es sino uno de entre los posibles, sujeto a los mismos vaivenes e influencias irracionales que otras actividades humanas. Nos llevaría fuera del objetivo de este trabajo realizar una crítica del postmodernismo. Recomendamos, en cualquier caso, el trabajo de Sokal y Bricmont Imposturas Intelectuales,[2] que pronto va a ser publicado en castellano.

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