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Todo Lo Que No Sabías De: Lobotomía (Parte 2)

5/05/2009

Historia

Gottlieb Burckhardt

Gottlieb Burckhardt, hizo las primeras “psico-cirugías” en 1888. Los casos no convencionales y originales de Burckhardt, quién aseguró que tuvo 50% de éxito en sus casos (3 de 6),  fueron recibidos con mucho criticismo de parte de sus colegas contemporáneos, debido a la falta de seguimiento. Burckhardt escribió en 1981 “Los doctores son diferentes por naturaleza.  Un tipo se adhiere al viejo principio: lo primero es no hacer daño (primum non nocere); el otro tipo dice: es mejor hacer algo que no hacer nada (melius anceps remedium quam nullum). Yo definitivamente pertenezco al segundo tipo.”, pero terminó su proyecto después de publicar sus resultados debido a las críticas.

Egas Moniz

Egas Moniz
“¡Quiero mi maldito Premio Nobel!”

Egas Moniz, se dice que inventó la lobotomía en 1935 en un hospital en Lisbon. El primer procedimiento lo llamó “leucotomía pre-frontal”.

Moniz añoraba ganar un Premio Nobel. Sentía que le habían arrebatado su premio por su trabajo previo en arteriografía cerebral, y constantemente buscaba en el horizonte médico un área que podría proveer otra oportunidad para ganar. Su oportunidad llegó cuando asistió el Segundo Congreso Internacional de Neurología en Londres, donde conoció a un doctor con el nombre de Walter Freeman. Los dos asistieron a un simposio que se dedicó a los doctores James Watts y Carlyle Jacobsen en la Universidad de Yale, quienes describieron sus experimentos que consistieron en destruir los lóbulos frontales de dos chimpancés. Reportaron que la capacidad de aprendizaje de los animales fue disminuida severamente, pero también relataron que sus estados emocionales habían sido alterados seriamente.

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Ciencia, Pseudociencia

Todo Lo Que No Sabías De: Lobotomía (Parte 1)

4/05/2009

Orthodontic Cephalic X-Ray
“Creo que tienes demasiado cerebro. Déjame te quito un poco.”

¿Qué es?

La lobotomía es un procedimiento quirúrgico que básicamente quitaba o destruía parte de la corteza frontal del cerebro para  desconectar el tálamo del frente del cerebro.

La idea de la cirugía, que después se probó que era inválida, era que estos nervios de alguna manera estaban mal formados o dañados, y que si se destruían podrían regenerarse a conexiones saludables.

El objetivo de la lobotomía era mejorar síntomas y estados psiquiátricos de agitación profunda, angustia, depresión o preocupación, o compulsiones incontenibles o dolores incorregibles. Las condiciones médicas que eran tratadas con la lobotomía regularmente eran neurosis crónica obsesiva, tensión crónica, ansiedad crónica, y depresión crónica y esquizofrenia.

Había tres versiones comunes de esta cirugía que eran, leucotomía pre-frontal, lobotomía prefrontal, y lobotomía transorbital.

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Ciencia, Pseudociencia

Por Qué Se Venden Las “Curas Mágicas”

21/04/2009

¿Por qué la gente continúa haciendo o usando cosas que claramente no funcionan?  Por supuesto, hay cuestiones sociales involucradas cuando una persona elige cómo responder a eventos, sin embargo una perspectiva obvia sería creer que mientras más experiencia se acumule, respuestas más efectivas se van adquiriendo.

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Toma un poco de esto y te sentirás mejor, o tal vez no.

En el caso de la medicina, esto es claramente falso. Muchos tratamientos alternativos, desde la homeopatía a una variedad de remedios herbales, se han demostrado que no son efectivos  (o bien, que no funcionan), si embargo persisten, y en algunos casos se han convertido en grandes negocios. Para entender porqué el fracaso puede ser existoso, un grupo de investigadores armaron un modelo matemático que describe cómo se esparcen las decisiones en cuanto a tratamientos. Con esto han podido demostrar que tratamientos que no funcionan son frecuentemente más exitosos que las alternativas que sí funcionan (¿alguien dijo “penicilina”?).

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Ciencia, Medicina, Pseudociencia

Ciencia Vs. Pseudociencias: Índice

28/03/2009

Ciencia vs. Pseudociencias (Parte 4): El Escepticismo Científico

28/03/2009

Por Javier Armentia, Director del Planetario de Pamplona, España.

Parte 4 (Final): El Escepticismo Científico

En el último párrafo del anterior apartado planteamos la segunda paradoja que tiene el mundo de las pseudociencias: ni siquiera los científicos ven interesantes (en general) estos temas, ni los consideran adecuados para establecer una crítica. Es comprensible: lo cierto es que un experto psicólogo puede resultar completamente desconocedor de lo que se “vende” actualmente en el mundo de la parapsicología, o un astrónomo ignorar por completo las afirmaciones de los astrólogos. Sencillamente, la propia especialización del mundo de la investigación científica provoca un completo desinterés por temas tan menores, de escaso contenido científico.

Sin embargo, es un planteamiento erróneo, por cuanto se trata de asuntos que tienen capacidad de llegar fácilmente al ciudadano, de manera que la ausencia (por propia voluntad) de los científicos en estas arenas, deja a los proponentes, a los más desmelenados y a los más comedidos, con todo el escenario para ellos solos.

Es éste el gran problema, y el gran reto que plantean las pseudociencias: al fin y al cabo, son populares, y seguirán siéndolo si no hay una crítica racional a ellas. Esta ausencia permite además una cierta impunidad por parte de los proponentes de las pseudociencias, que quedan como únicos interlocutores en el panorama. Recuerdo a este respecto en un programa de televisión de hace unos años cómo se presentaba un caso de poltergeist: una casa donde las cosas se movían solas -presuntamente- y en cuyas paredes habían aparecido manchas de sangre. Uno de los “expertos” que estaba en ese programa proponía como explicación que un espíritu de una persona muerta provocaba la fenomenología. Otra persona, que se autocalificaba de “científico”, decía que no era necesario: era energía de la mente de uno de los habitantes de la casa, que se transformaba en materia, en ese caso, en manchas de sangre. Este investigador insólito añadía como prueba de sus afirmaciones que, como todo el mundo sabe, a través de la relación de Einstein la materia y la energía pueden transformarse, y que en este caso eso era lo que había sucedido. Obviamente, uno echaba de menos alguien que explicara que si la primera hipótesis era no científica (al no ser falsable), la segunda era directamente anticientífica, es decir, una pura estupidez. Me temo, sin embargo, que si los productores del programa hubieran invitado a un científico, éste no habría podido sino balbucear alguna explicación: es difícil que tuviera un conocimiento de la realidad del fenómeno de los poltergeists…

Ahí es donde entran en juego los escépticos. Esta palabra tiene una connotación negativa, proveniente del propio origen filosófico de la doctrina de la suspensión de juicio. Por ello, vamos a intentar aclarar el término.

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Ciencia, Escepticismo, Pseudociencia

Ciencia vs. Pseudociencias (Parte 3): El Mercado De Lo Paranormal

27/03/2009

Por Javier Armentia, Director del Planetario de Pamplona, España.

Parte 3: El Mercado De Lo Paranormal – Oferta y Demanda

Comentábamos al final del apartado anterior la existencia de intereses económicos y de poder, algo que caracteriza a toda actividad humana, pero especialmente a las pseudociencias. Parece que los humanos tenemos necesidad de conocer lo que nos depara el futuro, aliviar nuestras penas y angustias, intentar mejorar… de la manera que sea. Las pseudociencias normalmente proporcionan este tipo de alivio, análisis o solución de manera sencilla y a cambio de un simple “donativo” económico. Esta demanda es la que permite la aparición del mercado de lo paranormal, que mueve cifras difícilmente calculables, pero en cualquier caso astronómicas. Se habla de que sólo el asunto de la futurología supone una cifra de negocio superior a los 40.000 millones de pesetas anuales en nuestro país. Los medicamentos homeopáticos empiezan a suponer cerca de la tercera parte de la cifra de negocio de las farmacéuticas europeas…

Cuando se debaten asuntos pseudocientíficos a veces se tiende a acudir a la refutación de las hipótesis, o a la exigencia de pruebas suficientemente sólidas que sean un soporte de los mismos. Pero debemos reconocer que en muchos casos, la gente normal no acude a estos poderosos métodos de crítica. Le damos más peso a la autoritas: quién hace la afirmación, quién lo cuenta. Esto nos remite al papel de los medios de comunicación, a los que se les “supone” credibilidad, y en los que a veces aparecen este tipo de afirmaciones extraordinarias.

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Ciencia, Escepticismo, Pseudociencia

Ciencia vs. Pseudociencias (Parte 2): Hacia Una Definición

26/03/2009

Por Javier Armentia, Director del Planetario de Pamplona, España.

Parte 2: Hacia Una Definición

No podemos ahondar más en el análisis presente sin realizar algún tipo de definición de las pseudociencias. Ciertamente, no es un tema sencillo, aun cuando etimológicamente equivalga a “falsas ciencias”: disciplinas, por lo tanto, que si aparentemente se revisten del manto de la ciencia, no lo son en realidad. El término “falso” parece indicar, siendo además por lo general cierto, una cierta intención de engaño consciente: a menudo se intenta tal disfraz con el interés de dar una respetabilidad que poseen los productos de la ciencia, y abusar del marchamo científico a la hora de acallar las posibles críticas.

En otros casos, se usa el prefijo para como identificador de algunas de estas disciplinas, como es el caso de la parapsicología, o en el genérico de “fenómenos paranormales”: se pone así de manifiesto el propio interés de los promotores de tales disciplinas por situarse al margen de la corriente principal de la ciencia. Muy normalmente, en estos sectores se caracteriza al conocimiento científico de “ciencia oficial”, con el claro interés de desprestigio que supone adscribir la ciencia a un cierto establishment dogmático. Algo que ha encontrado cierto eco en lo que se denomina el pensamiento postmoderno o el relativismo cultural, según cuyos postulados el conocimiento científico no es sino uno de entre los posibles, sujeto a los mismos vaivenes e influencias irracionales que otras actividades humanas. Nos llevaría fuera del objetivo de este trabajo realizar una crítica del postmodernismo. Recomendamos, en cualquier caso, el trabajo de Sokal y Bricmont Imposturas Intelectuales,[2] que pronto va a ser publicado en castellano.

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Ciencia, Escepticismo, Pseudociencia

Ciencia vs. Pseudociencias (Parte 1): La Paradoja Actual

25/03/2009

Por Javier Armentia, Director del Planetario de Pamplona, España.

Parte 1: Introducción – La Paradoja Actual

Comenta Ignacio Ramonet en su libro Un mundo sin rumbo: crisis de fin de siglo [1]:

En sociedades presididas en principio por la racionalidad, cuando ésta se diluye o se disloca, los ciudadanos se ven tentados a recurrir a formas de pensamiento prerracionalistas. Se vuelven hacia la superstición, lo esotérico, lo ilógico, y están dispuestos a creer en varitas mágicas capaces de transformar el plomo en oro y los sapos en príncipes. Cada vez son más los ciudadanos que se sienten amenazados por una modernidad tecnológica brutal y se ven impelidos a adoptar posturas recelosas antimodernistas.

Es cierto que nos enfrentamos a una situación paradójica: por un lado podemos recoger numerosos indicadores de la creciente importancia (y necesidad) de la ciencia y sus tecnologías en la sociedad actual, de la cada vez mayor relevancia de la llamada comunicación social de la ciencia (periodismo, divulgación, museos o centros de ciencia, mundo educativo…. que constituyen los enlaces actuales entre la investigación científica y los ciudadanos); por otro, la valoración o apreciación social de esta misma ciencia no se ajusta con el papel que tiene en la sociedad. Pero además, podemos percibir un creciente irracionalismo, asociado normalmente con lo que en este trabajo denominaremos globalmente pseudociencias (que definiremos por extensión y por exclusión en el apartado siguiente).

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Ciencia, Escepticismo, Pseudociencia