5 Razones Por Las Que Rechazo A Dios
Artículo de opinión enviado por un lector.
¡Te estoy hablando!
Diosito, si estás ahí leyéndome, espero que prestes atención.
Te rechazo porque:
1. Nada pasa sin tu conocimiento, antes de que yo naciera ya sabías que iba a ser ateo, ya sabías que me ibas a envíar al infierno. Sabes de las muchas cosas horrendas que suceden a diario, sin embargo, con tu infinito poder, no eres capaz de hacer algo al respecto.
2. Dicen que eres incomprensible para el ser humano, que estás por encima de todo razonamiento, sin embargo, razonar es lo que nos hace seres humanos, si no te comprendemos razonando, entonces, ¿cómo?
3. Quieres que no te cuestione, me has dado inteligencia y me condenas por usarla cuando rechazo lo que no estoy en capacidad de entender.
4. Dicen que estás en todos lados, pero yo solo veo señales de tu ausencia. Eres muy bueno escondiéndote de mí, y al final me castigarás por no hacerme la idea de que te encontré.
5. Dicen que eres el más amoroso y misericordioso, sin embargo, torturar el alma de una persona eternamente -sin importar lo que haya hecho- es el más grande acto de sadismo en el que puedo pensar.



Según los Mayas había dos personas, Tepeu y Gucumatz. Se sentaban a pensar sobre cosas y luego esas cosas existían. Se imaginaban montañas, la tierra, los océanos, el cielo y los animales y una vez que los imaginaban, aparecían. Usaron barro para crear personas las cuales se deshacían cuando se mojaban, así que hicieron personas de madera. Estas personas causaban problemas entonces el Dios creó una inundación y los destruyó a todos. Les permitieron volver a empezar. Así es como la Tierra llegó a ser como es hoy.
Según los Escandinavos, había un vacío que necesitaba ser llenado. Había dos dioses, Muspell y Niflhiem. Muspell era el lider de un mundo de fuego y Niflhiem era el líder de un mundo de hielo. Ellos jugaban en este espacio vacío. Dentre del espacio el aire se comenzó a calentar y cuando el hielo se empezó a derretir, Ymir fue creado. Él era un dios malévolo. Mientras Ymir dormía, sudó y dio vida a dos gigantes de hielo machos y a una hembra igual. Se derritió más hielo con el tiempo y se creó una vaca. La vaca daba mucha leche para limentar a Ymir. La vaca se alimentaba a sí misma lamiendo los bloques de hielo. Después de varios días de lamer el hielo, descubrió en el a un hombre que tenía un hijo. El hijo se casó con una de las hijas del gigante de hielo y tuvieron tres hijos que mataron a Ymir. La sangre que fluyó de Ymir ahogó a todos los gigantes de hielo excepto a Berglimir y a su esposa. Tomaron la carne y huesos de Ymir y crearon con ello la Tierra. Mientras caminaba por la faz de la Tierra, Odin, uno de los hijos del giganet de hielo, vio dos troncos y les dio vida, mientras que otro de los hermanos les dio cerebros y sentimientos y el otro les dio la vista y el oído. De este hombre y esta mujer se creó toda la vida que hoy existe.



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